martes, 3 de noviembre de 2009

LA VITROLETA


¿Como puede uno hablar de un equipo que nunca vio jugar?. Es difícil, pero hay un camino sencillo y si se quiere lógico. Hablar de los jugadores que lo integraron. Y en ese nutrido staff de mas de un centenar de componentes, hay varias figuras que hablan por si solas.
Tal vez uno de los entrenadores más importantes y menos reconocidos de River en los últimos tiempos no haya dirigido nunca a la Primera. Se trata de Jorge Ghiso, orientador entre 2002 y 2006 de aquel cuadro de personal inestable y apodo simpático, que por años le devolvió a la gente de River el deseo de apresura el arribo al estadio para ver la reserva. Está claro que Ghiso nunca fue ni será Van Gaal; Entonces, ¿Cómo puede ser importante un insignificante entrenador de reserva?. Puede serlo, porque por el técnico hablan sus equipos y las propuestas que exhibieron, y esa formación preliminar de River verdaderamente daba gusto. Invitaba al deleite y despertaba la ilusión.
Se recuerdan algunas goleadas aplastantes, varios triunfos ante Boca, y un par de campeonatos, si. Pero eso siempre fue lo menos importante. Aquel cuadrito resaltó sobre todas las cosas por su respeto a un estilo. Ese que los jugadores mamaron desde chiquitos cuando llegaron a la pre-novena y que se fue cultivando a través de todo el derrotero de inferiores. Ese estilo, herencia de figuras y equipos legendarios, es el estilo River. Y la Vitroleta no hacía mas que acatarlo a rajatabla. Por eso podían llegar e irse infinidad de nombres, pero la gracia y el encanto de su propuesta no se perdía.
Miren la foto que ilustra el post. Allí están Poroto Lux, Malevo Ferreyra, Maxi López y Javier Mascherano, orgullos del Club, nombres que representan a los de Cavenaghi, Gata Fernández, Martín Demichelis, Andrés D’ alessandro, Pipita Higuaín, Juan Pablo Carrizo, etc, que también valieron varios millones. Están Nasuti, Pato Toranzo y Lucas Mareque, jugadores ya asentados en primera, tanto como Pitu Abelairas, Javier Gandolfi, Oscar Ahumada, Hachita Ludueña, Rubens Sambueza, Darío Conca o Jesús Méndez. Y también están en la foto Luis Lobo y Andrés Aimar. Chicos que llegaron y desaparecieron, o que aparecieron y enseguida emigraron, o que directamente nunca se consolidaron. En ellos van los nombres de Pablo Frontini, Jerónimo Morales Neumann, Juan Carlos Menzeguez, Marcelo Guaymas, Franco Miranda, Federico Almerares, Diego Cochas o Juan Pablo Raponi, etc.
La Vitroleta fue una fábrica de ilusiones, un depósito de sueños. El banco de prueba y espera para tanto chico prometedor, tanto crack en plena cocción, tanta previa de estrellato. Tal vez con el tiempo se convierta en un mito riverplatense, pero lo cierto es que para que la leyenda se funde, algún atisbo de realidad la tiene que originar. Y para comprobarlo sobran las pruebas y los testigos.

2 comentarios:

Manu dijo...

Merecido Post.

en la lista de no consagrados hay un par de nombres que tuvieron su explosion fuera de nuñez, algunos por que no tuvieron la oportunidad de mostrarse en River (caso Conca) otros por que no los ayudo el entorno y las circunstancias (el hachita, Toranzo)

Mi viejo me cuenta cuando iba a la cancha de joven en camion con sus amigos del barrio y con un sanguche
para ver la cuarta, la tercera y la primera en estadios que ya estaban colmados desde las 10 de la mañana

una epoca de nuestro futbol que lamento no haber vivido

Negro Enrique dijo...

Si mal no recuerdo fue la 1ra vez en la historia que River salió campeón de Reserva y luego le quitaron el titulo (quedó vacante) por un tema extrafutbolístico ajeno a River (estoy abusando de mi memoria pero creo que la historia es más o menos así)

Saludos