miércoles, 18 de noviembre de 2009

DELEM


Hacer un ranking de entrenadores de todos los tiempos y no caer en subjetividades es una tarea sumamente complicada. De todas formas, puede llegar a consensuarse que en la historia de River, Ángel Labruna, Ramón Díaz, Héctor Veira, José María Minella, Carlos Peucelle y Renato Cesarini están en un sitio preferencial. Humildemente, quién esto subscribe se anima a proponer la moción para integrar a ese cielo de técnicos a alguien que no ejerció demasiado tiempo ese cargo, y que ni siquiera llegó a encarnar un período exitoso. Se trata de Vladem Lázaro Ruíz Quevedo, aquel brasileño de Porto Alegre conocido como Delém.
Su vida profesional quedó marcada por un acontecimiento que no viene al caso, y que será objeto de post algún día, pero Delém superó ampliamente cualquier accidente deportivo con una obra docente que tuvo –y tiene aún- una influencia notable en la vida institucional millonaria.
Oficialmente fue entrenador Millonario desde Abril a Diciembre de 1973. Dejó su cargo en las inferiores al que había sido asignado por Didí, para reemplazar a Juan Eulogio Urriolabeitia, luego de que River fuera eliminado duramente de la Copa Libertadores de ese año por San Lorenzo de Almagro. Heredó un equipo desmoralizado por esa caída, y diezmado con la partida a Real Madrid de su goleador y figura, Oscar Mas. El River de Delém fue sumamente irregular, capaz de derrotar dos veces al Huracán de Menotti, campeón del Metropolitano, como de caer goleado sin atenuantes ante Boca 5-2 en un superclásico. Mas tarde, en el Torneo Nacional jugado en la segunda parte del año, el equipo encauzó su rumbo, pero sucumbió en conflictos internos entre los jugadores y la dirigencia del Escribano Kent, que dinamitaron las chances de campeonar en el cuadrangular final. También dirigió interinamente al equipo en la primera fecha del Clausura 2000, en un triunfo ante Instituto en Córdoba por 2-1.
Entrenó a varios clubes de primera y pegó la vuelta a Núñez en la década del 90 para convertirse en maestro. Su ojo clínico, su aura pedagógica y paternal, y su inalterable amor por el fútbol bien jugado lo convirtieron en una pieza invisible y clave de los éxitos del Club en ese período. Observo la germinación desde la semilla de todos los cracks que llegaron a primera. De Gallardo a Ortega. De Crespo a D’alessandro. De Almeyda a Cavenaghi. De Saviola a Aimar. Nunca River lució tanto su cantera como en los tiempos de Delém. Era la gallina de los huevos de oro, hasta que una dirigencia la mató para hacer un puchero.
Este blog no habla por nadie mas que por si mismo. Pero todo el mundo River sabe que uno de los gruesos horrores de la administración Aguilar fue el incomprensible despido de Delém. Tiempo después dijo: “Hacer bien mi trabajo fue el crimen que cometí. Me dejó muy triste irme así. No me dieron nunca a una explicación, pero si uno entra en un Club o en una empresa y ese sector trabaja bien, ¿para que lo van a tocar?”.
Delém murió el 28 de marzo de 2007 a los 71 años. No importa cual fue la causa, en realidad, todos sabemos que se murió de tristeza.
Descanse tranquilo, querido Maestro. Nuestra historia ya lo guarda en una de sus páginas preferenciales.

4 comentarios:

Marcelo desde Mendoza dijo...

Es todo muy cierto lo que comentás en esta nota ..el maestro merece un lugar destacado entre los grandes que han colaborado para el engrandecimiento de la institución . Pero no nos olvidemos de su etapa como jugador de la década del 60, llegó junto a otros extranjeros a jugar al fútbol argentino que necesitaba espectaculos para volver a llenar estadios y tener más roce internacional . Lamentablemente muchos solo lo recuerdan por haber "errado" el penal en la cancha de Boca que todos vimos como alevosamente se lo sacan por adelantamiento de Roma . Si hubiera echo ese penal quizás hubiera sido una gloria como jugador también.

Manu dijo...

FUE UNA DE LAS POCAS O CASI UNICA DE LAS "ESTRELLAS" EXTRANJERAS QUE VINIERON EN LA EPOCA DEL FUTBOL ESPECTACULO QUE DURO MUCHO MAS QUE UN SUSPIRO EN EL CLUB, COMO BIEN DIJIERON SOLO SE RECUERDA SU EPOCA FUTBOLISTICA EL PENAL QUE NO PUDO HACERLE A LA BOSTA.
EL TIEMPO SE ENCARGO DE PONER TODO EN SU LUGAR, COPMO CASI SIEMPRE

Enrique dijo...

Lo que le debe River a este hombre es impagable. Con respecto a los motivos por lo que lo echaron (a mi entender el principal error de la gestión Aguilar), en su momento dijeron que querían un cambio de perfil y profesionalizar las inferiores. Para eso trajeron a Rossi que estaba más preocupado por la talla de los jugadores que por las cualidades futbolísticas. Una pena.

Los Pasillos del Monumental dijo...

Muy buena nota. La verdad que siempre es bueno recordar estos personajes que hicieron grande a River a partir de sus inferiores.