viernes, 28 de agosto de 2009

CREO EN DIOS Y EN BERNABÉ FERREYRA

River Plate 1932 / 1939 - 185 partidos - 187 goles - 3 títulos

En algún lugar del tiempo debe existir una esquina donde las calles del mito y la realidad se bifurquen. Donde todo lo soñado adquiera grado posible, y donde las cosas reales e incontrastables no sean mas que conjeturas tiradas al azar.
Seguramente allí, en el codo formado por las calles mito y realidad, estará apoyado este buen señor, cuya carrera tiene demasiados condimentos mitológicos como para ser tomado como un mortal más. Un hombre con ropaje de superhéroe, autor de hazañas alimentadas por el tiempo y la distancia.
El que sigue bien podría ser un cuento border, una viñeta improbable. Hecha esta salvedad, todo lo que se cuente sobre él, debería tomarse como verídico, e interpretarse con el respeto y la gracia que su credulidad le permita. Se llamaba Bernabé, y ni siquiera hace falta nombrar su apellido.
Dicen que nació en Rufino, provincia de Santa Fe el 12 de Febrero de 1909, y que creció de niño a adolescente, edificando su mito de romperedes en los campos de la enorme llanura, jugando para el Jorge Newbery de su pago y el BAP de la bonaerense Junín.
Dicen que la Buenos Aires de finales del 20, taimó su fama de crack en un pueblo que explotaba de pasión por la pelota, al tiempo que otras redes seguían siendo quemadas por el artillero, que ahora se vestía de Vélez, Huracán y Tigre.
Alguien oyó decir por allí que una tarde en la vieja cancha de Boca, le hizo 3 goles en 10 minutos a San Lorenzo de Almagro, y cuando salía de la cancha, la gente ya lo aclamaba como “La Fiera”.
Otros muchos afirman que River Plate pagó 50.000 pesos para tenerlo en su equipo. Un disparate de guita en años pos caída de Wall Street y con un profesionalismo apenas incipiente.
No son pocos los que aseguran que en 1932, Bernabé hizo 44 goles en 35 partidos y que convirtió aquella alocada inversión inicial en el mejor negocio de la historia del Club, porque “la Fiera” acarreó multitudes deseosas de sus goles, transformado a River en el fenómeno popular que hoy se conoce.
Todos cuentan que era una estrella, y como tal tenía sus exigencias. Dicen que le concedieron viajar a Buenos Aires los viernes y esperar el partido del domingo. Dicen que pidió un auto último modelo. Dicen que filmó películas de cine. Dicen que le gustaba la boite y las trasnoches con Troilo y Gardel.
Hay varios que sostienen que no sabía cabecear y que nunca tiraba una gambeta. Pero que le pegaba como los dioses desde todos los ángulos. Que mojaba la pelota para que tuviera mas potencia, que metía los arqueros con pelota y todo, que un diario puso un premio para el arquero que finalizara 90 minutos invicto de Bernabé. Y el diario tuvo que pagar… 13 partidos después.
Otros aseveran que luego de ganar 3 campeonatos y ser una gloria viviente del Fútbol Argentino, su estrella se fue apagando lentamente cerca de los 30, cuando la enorme cantidad de patadas recibidas empezaron a percutir en su cuerpo, como el ácido al metal. Dicen que no quiso jamás ser técnico y que a duras penas aceptó que el Club lo empleara como cuidador de las canchas de Pelota a Paleta de la sede.
Muchos aseguran haber visto en los libros de la AFA la siguiente estadística: Bernabé Ferreyra: River 32/39 - 185 partidos. 187 goles.
¿A quién le entra en la cabeza?. Mas goles que partidos jugados. Esta historia no puede ser mas que una leyenda. Ningún humano podría ser capaz de semejante proeza.

1 comentario:

charro dijo...

Muy bueno. Ojalá mas gente le pudiera hacer honor a este grande. No sabremos cuales cosas son mito y cuales realidad pero lo que está claro es que River construyó el estadio monumental por las recaudaciones que él provocaba y era tanta la gente que quedaba afuera que los dirigentes soñaron con el monumental (estamos hablando de 1936) y los números no mienten, sin cabecear sin gambetear tiene el mejor promedio de gol.

Un monstruo, gracias Dalmassito.