viernes, 26 de noviembre de 2010

LUIS MARÍA RONGO

River Plate 1935 / 1940 - 49 partidos – 53 goles - 2 títulos.
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La década del 30 para River Plate puede definirse con un solo nombre: Bernabé Ferreyra. El shock que “La Fiera” causó, conmovió los cimientos de una institución que dejó por esos años de ser importante para ser grande de verdad. Bernabé era como un rockstar, un semidiós magnético – y por ende- irreemplazable. No fueron pocos los que encararon esa patriada titánica de hacer olvidar a Bernabé. Ninguno lo logró. Quien más cerca estuvo de hacerlo, sin dudas, fue Luis María Rongo.
Nacido en Córdoba en el año 1916. Rongo vino a River de pibe y fue una de las estrellas de una camada inolvidable cuyos apellidos más rutilantes fueron Moreno y Pedernera. Ya saltaba a la vista sus cualidades de artillero cuando los seguidores de la cuarta especial atestiguaban los 44 goles que marcó en el año 1933, curiosamente los mismos que Ferreyra había marcado en la temporada anterior, pero en Primera. Rongo era un rusito morrudo, de frente amplia, peinado a la gomina, y no era ninguna luminaria técnica ni mucho menos. Poseía si, una perseverancia a prueba de balas y un admirable remate de derecha, que le permitía anotar seguido desde afuera del área con pelota en movimiento o de tiro libre.
Una lesión de Bernabé le abrió las puertas del debut en Primera justo ante Boca en un superclásico el 1 de septiembre del 35. El estreno no podría haber sido mejor. A los 21 minutos del segundo tiempo un furibundo derechazo suyo estremeció la red de Yustrich y decretó el 1-1 final en Alvear y Tagle. Al mes siguiente jugó su segundo partido y le hizo 3 a Gimnasia de La Plata, y también se anotó con otro tanto más ante Talleres de Remedios de Escalada. Pero cuando sanó Bernabé, Rongo volvió sin chistar a la cuarta especial.
En realidad no fueron muchas las oportunidades que tuvo Rongo de jugar con continuidad, ya que River por esos años era un equipo armónico y ya asentado, que giraba en derredor de la estrella del mortero de Rufino, la sapiencia de Peucelle, y el talento juvenil del Charro y Adolfo. Ese equipo fue campeón en las temporadas del 36 y 37, y el cordobés apenas actuó en 15 partidos.
Luis María Rongo es protagonista de un hecho curioso y excepcional en la historia del fútbol Argentino ya que jugó en la misma temporada (la del 37) en un equipo que fue campeón –River- y en otro que se fue al descenso (Argentinos Juniors, al que fue cedido a mitad de año en calidad de préstamo). Cuando volvió en 1938, la tónica de hacer banco parecía repetirse, hasta que otra lesión de Bernabé le dio nuevas oportunidades. Rongo jugó los últimos 20 partidos de esa campaña y en ese lapso de destapó. Convirtió 33 goles con el espeluznante promedio de 1,58 tantos por partido. Una tarde le hizo 4 a Atlanta. También registró hattricks ante Huracán –ida y vuelta-, Racing Club, Vélez Sarsfield, y varios dobletes, uno de ellos ante Boca.
Los goles de Rongo nunca estuvieron en discusión, pero sí su calidad para el juego asociado. Es por eso que –pese a sus números- nunca le confiaron la titularidad a rajatabla. En el 39 jugó apenas 7 partidos con 10 goles (5 de ellos en una misma tarde, la del 26 de mayo en Caballito ante Ferro). Su último tanto con la banda roja se lo anotó a Vélez, ya en 1940, su único festejo esa temporada.
Tenía 25 años cuando Fluminense de Río de Janeiro, equipo que había conocido su potencia ofensiva en varios amistosos, se lo llevó para jugar y ganar el Estadual Carioca de 1941. Rongo avaló sus pergaminos con ¡36! goles en 25 partidos. El 20 de julio, ante Sao Cristovao, Rongo hizo 6 pepas, y es hasta hoy, el jugador que marcó mas goles en un mismo cotejo vistiendo la tricolor de Laranjeiras.
Volvió a Argentina para jugar en Platense 3 temporadas. En 1945 fue adquirido por Temperley y luego cerró su campaña profesional actuando para Excursionistas y San Telmo en las división de ascenso de nuestro fútbol.
Se preguntarán porque un jugador que posee dos vueltas olímpicas y un record (tal como Bernabé) de mas goles convertidos que partidos jugados no es ídolo en la historia de River?. Quien lo sabe. El hincha tiene razones que la propia razón no entiende.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

ni idea porque no es ídolo

pero qué bien vendría hoy un RONGO

aunque no sé , viendo el desperdicio de tener a Funes Mori en el banco ...


un precursor de Palermo , diría Menotti

me hace acordar a Centurión , un goleador reconocido más por su dóping que por los goles de nuestra primera Libertadores ...


en su caso la sombra fue La Fiera .


Falta de carisma ( ? )



abrazo , Jorge

alejandra dijo...
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alejandra dijo...
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alejandra dijo...

lesionaron su pierna izquierda en el último partido y eso le jodió la cadera por eso no pudo seguir jugando...rengueo el resto de su vida

alejandra dijo...
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alejandra dijo...
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alejandra dijo...
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