viernes, 19 de febrero de 2010

OSCAR ORTÍZ

River Plate 1977 / 1981 - 120 partidos – 11 goles - 5 títulos.

En tierras brasileñas por mucho tiempo se dijo que Garrincha (aquel mítico wing derecho del scratch) siempre hacía la misma: Amagaba para adentro y salía siempre por afuera. A pesar de ello, durante tantos años de carrera no se supo de nadie que pudiera quitarle la pelota. Con el Negro Ortíz –en la teoría y en la realidad- ocurrió exactamente lo mismo.
Llegó a River en 1977 cuando ya era un consagrado exponente de la legendaria raza de los wines, extinta del fútbol, allá por los años 80. Debutó el 20 de Febrero en la cancha de Huracán ante Temperley. River ganó 6-2 y Ortíz convirtió un gol. Pero aunque lo trajeron para reemplazar a Oscar Más, la gente comprendió enseguida que a él no había que exigirle lo que a Pinino le sobraba: Goles. En realidad, el Negro -a su manera- también era goleador… pero de los goles de los demás. Los preparaba, los amasaba, y los servía en bandeja en cada arranque por izquierda. El Gringo Scotta en San Lorenzo y Víctor Marchetti en River, le deben una gran parte de su reputación de goleadores a los centros-pases de Ortíz.
Su lugar en el mundo era la franja izquierda del campo de juego, desde la línea central hasta la raya de fondo. 50 x 20 metros donde se desplazaba con la gracia de una pantera. La llevaba cortita con cara interna y sus marcadores reculaban sin saber bien que hacer, de pronto zapateaba con el balón entre sus piernas, inclinaba su cuerpo hacia el centro del campo y en un saltito veloz cacheteaba la pelota con su revés para salir hacia fuera. Centro rasante o colgadito, centro y uhhhh de la tribuna, centro y gol.
Fue titularisimo en sus dos primeras temporadas. Agente de brillo de un equipo exuberante. Fundamental para ganar el Metro del 77 y pelear la final del Nacional del 78. La decisión de Labruna de colocar al Nene Comisso de cuarto volante le sacó continuidad. River relegó lujo por efectividad y la apuesta rindió con un tricampeonato. Ortíz siguió alternando cancha y banco hasta que en su llegada, a mitad del 81, Alfredo Di Stéfano le marcó el futuro con una frase: “Si te comprometés un poco mas con la marca, sos titular”. Obviamente, el Negro no jugó más.
Nacido en Chacabuco el 8 de abril de 1953. Creció rodeado de la humildad en los potreros de la ciudad de Junín, lugar desde donde San Lorenzo se lo llevó para hacerlo debuta en Primera en el año 1971. Luego de River pasó por Huracán y finalizó su carrera en Independiente. También jugó unos pocos meses en Gremio de Porto Alegre en el 76, pero nunca concibió el “esfuerzo” de vivir lejos de sus cosas para hacer lo que mas le gustaba en la vida.
Oscar Ortíz es uno de los 43 jugadores de la historia de nuestro fútbol que tiene una medalla de Campeón del Mundo en su casa. Eso, por sí solo, ya lo convierte en un grande; Pero es solo un complemento de la magia de su desborde, de lo indescifrable de su gambeta, del ridículo que indefectiblemente experimentaban sus defensores, del placer de verlo jugar.
Esta nota arrancó con el nombre de Garrincha. Podría haberse citado a René Houseman, Omar Orestes Corbatta, Raúl Emilio Bernao, Juan Carlos Muñóz, Enrique García, o Juan Ramón Verón, lo mismo daba. Una cosa no se discute: Al negro Ortíz, la ropa de estos tipos, le quedaba a medida.

3 comentarios:

Manu dijo...

un crack con todas las letras, cuando era un niño y jugaba a la pelota con mi hermano el me hacia practicar la del negro, esa que era pasarse la pelota de un pie a otro con movimientos cortitos, cuando iba a la cancha y tenia la suerte de verlo jugar espera todo el partido para ver como la hacia en vivo y en directo

Gustavo Cardone dijo...

Ortíz habrá sido uno de los últimos exponentes en el fútbol argentino del wing que desbordaba y mandaba el centro. El había tenido un problema de salud, lo que lo mantuvo alejado por un tiempo del fútbol. Además, parecía que no se llevaba bien con el plantel de aquellos años de Labruna. Recuerdo una frase de Passarellla: “Ortíz traicionó a la familia...” Igual, impresionante delantero.
Saludos
Gustavo

pelotín dijo...

muy buena descripción de cómo llevaba la pelota el Negro. Enorme wing, con una habilidad sólo comparable a René... y a Diego. De él recuerdo partidos brillantes en el brillante River tricampeón del 79-80, quizá el que mejor fútbol hizo en la era Labruna.
Del siempre recuerdo su no-gol contra Brasil en el 78 y una jugada increíble que hizo jugando para el CAI (donde hizo grandes partidos en un gran equipo) contra Ferro, cuando se sacó la marca haciéndole una bicicleta ¡contra la raya de costado! al lateral verdolaga...
Como René, tenía pinta de wing, de "vago". Tenía mucha velocidad, porque su pique corto era mortal. Recuerdo que llegaba a la línea de fondo en carrera con el torso hacia atrás, listo para centrar. Hacía menos la diagonal que Pinino, era más de centro atrás.
No había vinculado la titularidad de Commisso con su salida del equipo, pero es cierto.
Gracias por el recuerdo.