domingo, 25 de mayo de 2008

DESAHOGO

River Plate 1 - 0 Huracán
Torneo Clausura - 16ª fecha
Monumental - 24/05/08



RIVER PLATE: Carrizo (6); Ferrari (5), Cabral (6), Gerlo (6), Ponzio (6); Fernández (4), Domingo (4), Abelairas (5), Buonanotte (8); García (4), Abreu (4). Luego Ortega (7), A. Sánchez (5), Rosales. DT: Diego Simeone.
HURACAN: Barovero; Puertas, Goltz, Domínguez, Arano; Zarif, Díaz, Nadal, Poggi; Franzoia, Nieto. Luego De Federico, DT: Claudio Ubeda.
GOLES: Buonanotte (RP) 36 st.
ARBITRO: Héctor Baldassi (bien)
RESULTADO MORAL: River Plate 2 - 1 Huracán.

Y de pronto el grito estalló, salió del fondo de un corazón angustiado por tantos palos a la esperanza. Se transformó en estruendo rebelde, queriendo sacarse la mufa de encima. Ariel Ortega inventó una jugada como las que se le recuerdan y reclaman, asistió a Buonanotte, y entrando al area la nueva joya de la cantera sacó la zurda cruzada y baja para doblegar al solido Barovero. Fue el gol de triunfo. El gol del desahogo.
Un River con la carga de las urgencias impostergables salió a la cancha empujado por el mandato de ganar cueste lo que cueste. Volvió a equivocar el camino. Todos. Simeone, los jugadores. La gente. Y en ese reclamo de huevo y entrega, River se pierde en el deseo de satisfacer ese item y se olvidada lo mas importante. El juego. Porque pareciera que si la pelota no entra y los resultados no se dan es porque el equipo no tiene actitud, cuando lo que carece muchas veces son de ideas.
Huracán fue precavido en ese tema y minó el terreno de piernas y vértigo. Esa táctica le salió redonda en el primer tiempo, donde no solo no sufrió demasiados sobresaltos, sino que se asomó con riesgo en las puertas del arco de Carrizo.
En la parte complementaria, con Ortega en la cancha, el equipo se contagió de otra onda y la balanza se fue inclinando a su favor. Fue determinante Diego Buonanotte con esa prodigiosa velocidad en gambeta, para desatar los nudos que Huracán proponía en la zona de gestación. Pero en esa desesperación por ganar, a River le pudo haber salido el tiro por la culata, ya que se expuso demasiado con un planteo sin hombres para la contención y con Abelairas de volante central.
Y por arte de magia la mala onda mutó en esperanza. Y el clima espeso del arranque (Abreu se fue muy resistido cuando lo reemplazaron) se volvió en una euforia que ojalá contagie para lo que falta. Todo por un gol sobre el final. Todo por una victoria apretada. Tanto por tan poco. Pero así son las cosas en este extraño River 08.

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