miércoles, 23 de noviembre de 2011

MATEO MUSACCHIO


Fin de semana de noviembre. Fecha de Liga en España. Estadio El Madrigal. Juegan Villareal y Betis de Sevilla. El pibe salió a cruzar a la espalda del marcador lateral, barrió con timming y personalidad, extirpó con limpieza el balón de los pies del adversario. Se levantó elegante y cedió al compañero mas cercano para iniciar un nuevo ataque. El pibe en cuestión (botines blancos, pelito a la moda, buen lomo, número 4 en la espalda) se llama Mateo Musacchio y lleva el sello de calidad de River Plate, aunque es bueno reconocerlo, en su momento nos importó bastante poco.
Visto ahora con cierta distancia, el caso de Mateo Musacchio es una de las pruebas mas cabales del flagrante y repetido delito al que River fue sometido durante la última década. Presa de buitres hambrientos. Títere de intereses repletos de mugre. Su futuro pasó de mano en mano por oscuros señores que gastaron a cuenta de su promesa de crack. En medio se comieron toda la guita, y casi, también le comen la carrera.
Hace un tiempo atrás, no había en el mundo de las formativas millonarias un entendido que no dijera que Mateo Musacchio tenía destino de primera y por largo tiempo. Nacido el 26 de agosto de 1990 en la ciudad de Rosario. Llegó a River con edad de cuarto grado, es decir 9 años. River le dio cobijo y el sitio apropiado para que sus formadores comiencen a moldear lo que traía desde la cuna. Pronto se descubrió como un defensor fuerte pero veloz, apto con el balón y con mucha contracción al trabajo. Eso bastó para resaltar entre la multitud de chicos que soñaban con vestir algún día la banda roja en primera.

Pero ese cartelito de futuro crack le sería un peso demasiado difícil de sobrellevar. Antes de jugar ya estaba en boca de todos. Poco después de su debut, la corruptela de Aguilar había negociado el 30 % de su ficha con el patán de Pinhas Zahavy a precio irrisorio. Con todo esto a cuestas, Daniel Passarella lo mandó a la cancha con 16 años en un partido ante Vélez por el Apertura 2006. Al empuje de su promesa se vio obligado a saltear etapas y casi sabotear su carrera por el deseo voraz de mostrarlo y venderlo. Pocos lo cuidaron, ni los entrenadores impacientes, ni los dirigentes oportunistas, ni los representantes carroñeros. En épocas que ya se avisoraban turbulentas, Mateo Musacchio alcanzó a jugar 10 partidos en la primera de River, lo hizo actuando en posiciones que no eran la suya y poniendo la cara cuando no le correspondía.

Fue Villareal de España quién supo leer mejor lo que Musacchio necesitaba: Tiempo. Pagó su pase, lo rescató de un seguro naufragio y lo mandó al horno de la segunda B para completar su cocción de jugador de Primera. 2 años luego, mas formado y preparado, le tiró la casaca titular de su primer equipo. Y allí está ahora, firme, en la zaga central de un equipo que lo tiene como ejemplo de perseverancia y proyección a futuro.

Es difícil encontrarle relación a aquel pibito que debutó en la cancha de Vélez de la mano de Passarella, con este muchacho que corta ataques en una de las mejores ligas del mundo. Pero , pese al paso de los años, el crecimiento y la experiencia, la principal diferencia sigue no estando en la calidad del jugador. Está básica y tristemente, en la calidad de los dirigentes.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy linda tu descripción,y Mateo siempre estará agradecido a River por haber confiado desde chico en él. No fue nada fácil haber hecho un salto de la séptima a primera, pero se veia como y hacia donde iban las cosas, y se buscaron otras posibilidades, donde hubiese continuidad de juego.Hay que reconocer su gran esfuerzo y capacidad para tratar de estar cada vez mejor. Vamoos Mateoo

sergio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
sergio dijo...

Producto de las divisiones inferiores, "negociado" por las aves de rapiña de la década Aguilarista
1 caso de tantitisimos...
Pero alcanzó a salvar su carrera, y hoy lo admiramos a la distancia...

Marcelo desde Mendoza dijo...

Esperemos que con Pezzella o Gonzalez Pires no pase lo mismo . Los negocios de Aguitrucho eran increíbles vendía los % de pases a cuenta del futuro por un precio bajísimo en relación al precio de haberlo terminado de cocinar en su propio club . En parte por eso River termina en la B por haberse descapitalizado y en lugar de tener a los pibes formados en tiempo y forma traímos viejos o fracasados que nunca se adaptaban .
A mi sinceramente me gustaría disfrutar de los pibes más tiempo y poder ver en la A a Pezzella - Ocampos - Cirigliano - Abecasis - Funes Mori's mucho más tiempo y no cómo se hizo con Lamela-Pereyra que se lo vende casi sin jugar en primera para tapar agujeros financieros siempre por culpa de otros .

pelotín dijo...

A mí no me gustó unas declaraciones que le leí hace poco en las que más o menos decía que ni loco volvía (lo cual es entendible) y que a River prácticamente no le debía nada.

Entiendo que lo hayan manoseado y maltratado, pero supongo que eso no borra toda la trayectoria de aprendizaje que calculo debió de hacer desde los nueve años.

Centrojas dijo...

si dijo eso que señala pelotin es un desagradecido de mierda, gracias a River que lo educo y le enseño vive muy bien del futbol

pelotín dijo...

http://iphone.ole.com.ar/river-plate/desperto_0_428957123.html

Anónimo dijo...

Para cuándo el homenaje a Karabín o Roque Erba???

Anónimo dijo...

perdón pero hace poco el pibe dijo que nunca volvería a Ríver,a cualquier lado menos a Ríver,me parece que seguimos meando fuera del tarro ..

Anónimo dijo...

Jamás Mateo dijo que nunca volvería a River, lee bien Pelotín, dijo que en estos momentos el estaba muy bien donde esta, y si no mirate esto,
http://www.youtube.com/watch?v=5CJzLw6B4b8,
saludos!