
Las tormentas familiares, sociales, personales y de las otras que debió atravesar Maradona en toda su vida, no son tema de análisis de esta columna.
Ocurre que a los 22 años, Diego Junior se despacho con una revelación que jamás hubiéramos imaginado. "Soy fanático de River, me gustaría jugar allí".
Estaría bueno saber que nivel de sinceridad hay en los dichos del muchacho y que dosis de oportunismo en toda esta jugada. No es muy descabellada la idea de pensar que el joven pretende aprovechar la identificación de su padre con Boca, para asegurarse algún beneficio en la vereda de enfrente, mostrarse como la oveja descarriada, la sangre infiel, el rebelde que se manifiesta. Y de paso mojar la oreja de quien alguna vez dijo, "Yo solo tengo dos hijas, el resto son hijos de la plata o la equivocación".
Y no está bueno que River se preste a un culebrón tan barato. A quien esto escribe le hizo un poco de ruido ver a ese desconocido de apellido ilustre caminar por el Monumental antes del partido contra Defensor, posar para las fotos mostrando nuestra casaca con el número 10 y el nombre de Diego Jr. No es un trofeo obtenido en una batalla épica. Ni siquiera parece ser un chiste gracioso. No era necesario.
River no está para esas cosas.
1 comentario:
muy bueno el blog.
la frase de cabecera es buenisima
saludos
te agrego a mis links millonarios
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