Casualidades o no, cada vez que River “revolucionó” su ropa, auguró un proceso histórico. En el 32 revivió la banda roja en unas inmaculadas casacas abotonadas de seda. Debutó Bernabé Ferreyra y fue campeón por primera vez en el profesionalismo. El 1975, Labruna archivó definitivamente las medias grises a cambió de las blancas que hoy ya son tradición. El millonario cortó 18 años de sequía con doblete de Metropolitano y Nacional. En 1985 a Adidas y a Santilli se les ocurrió quitar la banda roja de la parte de atrás de la casaca, cambiar el escudo por un dibujo de Caloi y estampar en el pecho el primer sponsor de nuestra historia. El River de Veira arrolló a todos con una topadora de fútbol y títulos. En 1997 las tres tiras puso escuditos degradé en el blanco de nuestro paño. La casaca se estrenó en Tokio ante la Juve, pero luego ganó todo lo que se le puso enfrente al son de un equipo espectacular.
La nueva casaca de River vuelve a las fuentes. La banda se une en el hombro con la parte dorsal, es un poco más ancha que de costumbre y culmina debajo de la axila, como la que usaba La Máquina en los 40. El cuello es al estilo chomba, el escudo desaparece a cambio de otro logo evocativo del 110º aniversario. Revolucionará porque los pantalones no serán negros, pero -tranquilos- tampoco serán blancos. Serán grises oscuros, a la vieja usanza de los primeros años.
Seguro gustará porque le dará al hincha riverplatense una pequeña dosis de algo que hace rato esta buscando: Reencontrarse con su esencia. Reemplazará a la no menos bella casaca actual, pero que portará por siempre el signo cruel del descenso. Saltará a la cancha en el juego contra Deportivo Merlo a mitad de mes. Entre tanta hermosura, un solo detalle de fealdad. El mal necesario de los sponsors.
La nueva casaca de River vuelve a las fuentes. La banda se une en el hombro con la parte dorsal, es un poco más ancha que de costumbre y culmina debajo de la axila, como la que usaba La Máquina en los 40. El cuello es al estilo chomba, el escudo desaparece a cambio de otro logo evocativo del 110º aniversario. Revolucionará porque los pantalones no serán negros, pero -tranquilos- tampoco serán blancos. Serán grises oscuros, a la vieja usanza de los primeros años.
Seguro gustará porque le dará al hincha riverplatense una pequeña dosis de algo que hace rato esta buscando: Reencontrarse con su esencia. Reemplazará a la no menos bella casaca actual, pero que portará por siempre el signo cruel del descenso. Saltará a la cancha en el juego contra Deportivo Merlo a mitad de mes. Entre tanta hermosura, un solo detalle de fealdad. El mal necesario de los sponsors.
