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domingo, 1 de julio de 2012

UN AÑO TEMBLANDO


363 días: Procesión por dentro o exteriorización de tanta mierda contenida. Cada millonario del mundo tendrá en su relicario su propio catálogo de pruebas de amor. Ritual de sábados extraviados supeditando el humor semanal a un resultado, a una pasión potenciada en la mala, fundada en la imperiosa necesidad de estar, de acompañar lo que sea, de ser fieles con la camiseta y con todo lo que ella emana. River Plate invitó al desquicio, a la pérdida de la compostura, haciendo que en este casi año imborrable conozcamos las mil caras del amor de la forma más violenta, descarnada y encantadora que pueda existir.   
La B Nacional: Al infierno tan temido hubo que atravesarlo sorteando peligros a cada fecha. 19 equipos, 38 cotejos, todas finales del mundo para adversarios dispuestos a correr hasta la desesperación con tal de una tapa de diario. No obstante, River tuvo todo para que el ascenso decante por si solo con el correr de los partidos, pero sus presiones y (hay que decirlo) las grandes campañas de sus rivales, boicotearon su evidente diferencia de jerarquía. No jugó más desde el partido en Rosario y lo pagó con sufrimiento, pero nadie podrá discutir que al torneo de ascenso más competitivo de la historia lo ganó el mejor equipo.
El equipo: Las llegadas de Trezeguet y Ponzio alternaron planes y esquemas. Lo que era un 4-4-2 inamovible rotó a un 4-3-1-2 o un 3-4-3 o un 4-3-3 según la ocasión. Fue una movida arriesgada. En la 2da rueda River perdió frescura y sorpresa pero ganó –relativamente- en contundencia y clase. Pasó sofocones grosos por una defensa de precariedad alarmante y un arquero dubitativo. Pero siempre fue, apostando al fútbol y la calidad individual, virtud demostrada a medias por culpa de un insoluble defecto: No saber abrir o cerrar los partidos cuando debía.
El mejor: David Trezeguet. Determinante e indispensable para explicar el ascenso. Más alla de todos los elogios ya dispensados, un dato de la realidad lo explica todo: 13 goles en 19 partidos, todos (salvo el 3º a Indep. Rivadavia y el 4º a Desamparados) sirvieron para encaminar, definir o confirmar resultados positivos.
Los referentes: Cavenaghi y Domínguez enarbolaron el estandarte a riesgo de ser los primeros de caer en la volteada ante un hipotético fracaso. Resignaron guita volviendo por la gloria y bancaron con personalidad momentos álgidos. Cavenaghi depreció su nivel con la llegada de Trezeguet, pero fue durante buena parte del torneo (con juego y goles) la figura que esperabamos. Lo mismo cabe para el Chori, pero su habilidad y desequilibrio entraron –sobre todo en la 2ª rueda- frecuentemente en lagunas mentales que lo perjudicaron. Fueron los fundadores de la ilusión del ascenso y elementos preponderantes para lograrlo.
La revelación: Parece mentira que Ezequiel Cirigliano solo tenga 20 años. Aplomado y sapiente, fue el inevitable iniciador del juego ofensivo del equipo, se ganó la cinco y la cinta con su pisadita de crack y el pase claro al pié del compañero. Lucas Ocampos fue un buen descubrimiento de Almeyda. Poseedor del don del desequilibrio, llamó rápido la atención por lo largo de sus zancadas, lo corto de su gambeta, y el interesante aporte goleador para su puesto. Cuando aprenda a pensar más en el equipo y menos en su lucimiento, será fundamental.
Los pibes: Rogelio y Ramiro Funes Mori, Germán Pezzella, Luciano Abecasis, Leandro González Pírez, Keko Villalva, Leandro Chichizola, los mencionados Cirigliano y Ocampos y los que me olvide. Madurando a tiempo o quemando etapas de prepo, los pibes volvieron a dar la talla sacando la cara por la camiseta que los formó y respondiendo firme en una campaña que los necesitó tal vez más de la cuenta. 
El peor: Quién haya imaginado en Agustín Alayes un líder carismático que comande la defensa, le erró como bizco al timbre. Lo trajeron para cabecear pero cabeceó bastante poco, y encima, los enormes espacios que ofrecía River en su búsqueda ofensiva pusieron en evidencia los problemas de desplazamiento que ocultaba en equipos más chicos y en defensas más cerradas.
Los otros refuerzos: Leo Ponzio pisó fuerte de entrada a pura personalidad. Jugó varios partidos soberbios brindando la lucha y el equilibrio que le faltaba a nuestro mediojuego. Carlos Sánchez y Martín Aguirre la rompieron en el comienzo brindando versatilidad y dinámica, pero perdieron fuerza con el correr de la temporada apagados por la irregularidad. Luciano Vella solo aportó cuotas discretas de su tezón y experiencia. Lo del Maestrico González fue raro. Pasó de no ir ni al banco a ser pieza vital. Almeyda halló en él una confiable usina de juego para auxilir de su ahogo a las figuras. Rindió bien en partidos pesados hasta que un inoportuno desgarro en Tucumán abortó lo bueno que había hecho.
El técnico: Agarró el banco en un acto de arrojo. Almeyda se fue haciendo DT sobre la marcha y aun queda la sensación de faltarle varios minutos de horno. Manejó con bastante temple estar en el ojo de la tormenta. Apostó al futbol de ataque y varió –quizá demasiado- cuando lo creyó necesario. Erro varios planteos, cosa tan cierta como que varios cambios suyos reportaron puntos. No encontró el equipo en 38 partidos. El valor histórico de esta temporada le ha brindado un crédito que deberá con prisa ratificar.
El mejor gol: El 3º de Trezeguet a Ferro, monumental volea con carga de slice en el arco de la Figueroa Alcorta. Mención especial para los chanflazos de Ocampos a Chacarita y de Cavenaghi a Jujuy, y la hilera de toques precisos ante Atlético Tucumán que acabó con la definición de caño del Maestrico González.
El mejor partido: El 1-0 a Instituto. Por el clima de catástrofe inminente, por las ínfulas con que llegaba el rival, y porque fue el punto de inflexión de la campaña. River atacó a la yugular a los cordobeses hasta virtualmente borrarlos de la cancha.
El peor partido: Pecado de subestimación. Atlanta tuvo esa jornada en Vélez un planteo perfecto y una tarde en donde si jugaba al Quini 6 lo ganaba. Fue el único partido donde River fue menos que su rival. Y lo fue por mucho.
La hinchada: La llamaron revolución y así fue. El descenso despertó el orgullo y el país de River se transformó en multitudes conmovedoras buscando una revancha. Afloraron las camisetas en las calles y en los picados, y las canchas se llenaron, y las provincias se conmovieron, y las pantallas se derritieron. Tanta entrega exigió una recompensa que se transformó en carga conforme su demora. El desahogo del final tuvo proporciones bíblicas.
La dirigencia: Passarella -esa es toda la dirigencia- evitó exponerse y fue esa su medida mas sensata. Conforme a un descrédito que avanza, la propia conducción millonaria con sus acciones (y no acciones) se allana un camino que va derechito a la puerta de salida.
Los arbitrajes: El recuerdo fresco de los escándalos de Beligoy, Loustau y Pezzotta debe haber servido para bajar una línea rotunda desde el colegio arbitral: Con River esta vez no. Hubo buenos, discretos y malos arbitrajes, pero todos sobre carriles normales. En las fechas finales, colaboracionistas decisiones (con Maglio y Toia a la cabeza) confirmaron la sensación de que alguien se sentía con la cola sucia.
La Copa Argentina: Empezó siendo un estorbo en el calendario y acabó dejando una pequeña mueca de lástima por la forma en que se escapó. Mayormente usada como tester, la banda le fue tomando el gustito con el correr de las victorias limpias de los pibes, hasta llegar a colocarla como objetivo de campaña. Los penales y Saja pararon el carro en semifinales.
La imagen: Hay miles en este año de constantes temblores. Yo elijo 4. Cavenaghi y el Chori encabezando la salida del equipo el día del debut ante Chacarita. El cerro repleto en Catamarca la noche ante Sportivo Belgrano. El pantalón tinto en sangre de Leonardo Ponzio frente Boca Unidos. Las lágrimas de descarga de Matías Almeyda luego del segundo gol de Trezeguet la tarde del ascenso.

jueves, 28 de junio de 2012

ESO NO SE HACE

Ahora que parece todo un bajón, no te dejes llevar por la bronca de lo incomprensible...
Ahora que todavía duele el puñal en la espalda...
Ahora que te sentís usado y despreciado...
Ahora que el desagradecimiento puede ser la sensación mas abarcadora...
Ahora, tras las lágrimas que seguro derramaste...
Ahora que el recuerdo de lo hecho se deshace en mil preguntas vanas...
Ahora que ya no habrá más festejos...
Ahora, cuando todavía no podemos salir de la perplejidad...
Ahora que las cosas aún no cierran...
Ahora que tu angustia se hermana a la nuestra...
Ahora, querido Cavegol, es el momento del silencio, y dejar que el tiempo hable...
El pueblo de River es memorioso y sabrá esperarte.
...
Claro que decisiones son decisiones, pero un referente no es un pañuelo que se usa y se descarta. Los argumentos de Almeyda / Passarella podrán ser inobjetables, pero tal vez lo que más duela no sea el hecho, sino las formas, y la sensación de que River vuelve a morderse su propia cola infectada de rabia. 
Si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden facilmente. Fernando Cavenaghi expuso al fuego abrasador del descenso el prestigio y el cariño que supo cosechar en las redes millonarias por temporadas enteras. Puso la cara cuando lo más fácil era esconderse. Volver -para él y para el hincha- fue un rotundo acto de amor. Solo en el campo legendario se reconocen gestos así, y ese gesto en el sentir millonario (dalo por descontado, torito) no morirá jamás...
Llamenlo como quieran: Forreada, traición, desagradecimiento.. Lo sucedido con Fernando Cavenaghi (y con el Chori también), por mas que sobren los motivos, simplemente no se hace. 

martes, 26 de junio de 2012

MERCI BEAUCOUP


   El hincha argentino tiene dos características que lo resaltan sobre los demás. La mente podrida y el ojo entrenado. La noticia de la llegada de Trezeguet a principios de año disparó inmediatamente el comentario de “je, está todo roto, viene a robar” al amparo de los últimos antecedentes de descenso en España y 3 partidos en 6 meses en la liga de los Emiratos. Pero bastó verlo unos minutos en el verano, un par de toques de primera, una definición ante Racing, para comprender que en cancha había un tipo especial, dotado de un nivel distinto, ubicado, comprometido, predispuesto a la humildad, al que solo la incógnita de su estado físico, se interponía en una ilusión que tenía muchos fundamentos.
   Ahora resulta fácil preguntarse si hubiera ascendido River Plate si a mitad de temporada no hubiera llegado Trezeguet. Pregunta inútil, pregunta inquietante, pregunta sin respuesta. A la luz de los hechos es tentador decir que “no”, aunque cualquier afirmación siempre chocará contra la barrera de lo improbable. Si pudo haber otro jugador en lugar de David en el sitio y en el momento de sus goles claves (A Instituto, a Jujuy, a Ferro, a Defensa, a Almirante Brown) es jugar en una tómbola sin sentido donde la hilera de causas, consecuencias y casualidades puede resultar interminable. Lo importante es que estuvo. Listo, a otra cosa.
   Demostró tener la banda roja pintada. No por sus declaraciones de fanatismo y sueño cumplido de la previa, no por el gesto folclórico de golpearse el corazón tras cada gol convertido. Lo demostró por llevar a cada paso el legendario estilo de la escuela millonaria. Esa estirpe de alta clase, lo elegante, cierta indolencia, la gracia en los movimientos, la belleza en los pequeños detalles, el poder de simplificar la dificultad, la contundencia para el golpe, el poder de seducir muchedumbres sin recurrir a bajas artes. Pero no solo eso. Trezeguet mostró en estos seis meses ser una figura a la que River debería invitar a quedarse a vivir en Núñez. Hoy resulta desproporcionado imaginarlo, pero cuando ya sea un ex, sería un pecado desaprovechar esa experiencia, ese bagaje, esa influencia positiva, esa expresión ubicada y componedora que vimos imponerse con tanta fuerza en los tramos más caldeados de esta historia del ascenso.
   Llevaré en silencio la humilde medalla moral de haber confiado desde el primer minuto en el acierto de su compra. Pero más que nada guardaré en el corazón hasta el fin de mis tiempos los recuerdos de sus goles de escalofrío, que inyectaron morfina hasta sanar una herida que –con el paso de los partidos- parecía incurable.
   Seguramente nunca vaya a leer esto, Señor David Trezeguet. De todas formas no hará falta que yo ni nadie le exprese a viva voz el eterno agradecimiento que todo el mundo River le tendrá a su figura. La historia se lo hará saber a cada instante hasta el día en que se muera.

sábado, 23 de junio de 2012

NUNCA MÁS

River Plate  2 - 0  Almirante Brown.
B Nacional 11/12 - 38ª fecha.
Estadio Monumental - 23/06/12.
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RIVER PLATE: M.D. Vega (6); Vella (5), Maidana (5), González Pírez (5) y Ramiro Funes Mori (6); Ponzio (6), Cirigliano (6) y González (4); Domínguez (5), Cavenaghi (4) y Trezeguet (8). Luego Rogelio Funes Mori (8), Ocampos (7) y Aguirre. DT: Matías Almeyda.
ALMIRANTE BROWN: Monasterio; León, Nievas, Ortíz y Garre; Centurión, Olmedo, Meza Sánchez, y Cisterna; Díaz y D. Vega. Luego Chavarri, Giménez y Canelo. DT: Blas Giunta.
GOLES: David Trezeguet (RP) 4 st. David Trezeguet (RP) 43 st.
ARBITRO: Alejandro Toia -mal-.
MAN OF THE MATCH: David Trezeguet (River Plate)
RESULTADO MORAL: River Plate 1 - Almirante Brown 0.

   Hola papá, soy yo, el nene. Quedate tranqui viejo, solo vine a avisarte que esta tarde volvimos a Primera. Si, viejo, volvimos... Y dejame que sea yo, como el riverplatense bien nacido que educaste, el que cierre el círculo que vos mismo abriste hace casi un año atrás, cuando el recuerdo de tu cara tras el penal de Pavone me anunció que aquella historia del descenso iba a culminar de la peor manera. Pero hoy volvimos, viejo, y estamos contentos, y quiero compartir con vos esa alegría. Dejame contarte que hoy ganamos con 2 goles de Trezeguet, un francesito que era apenas un pibe cuando te fuiste; Que él, junto a un tal Cavenaghi y un tal Chori Domínguez (dos muchachos que ni siquiera conociste) fueron los que llevaron la bandera todo este año cargado de nervios. Que fue Matías Almeyda -si pa, aquel cinco que tanto te gustaba- el que condujo al equipo desde el banco a un campeonato que nos sacó canas verdes. Sufrimos mucho pero volvimos, papá. Volvimos y te lo quiero contar. Volvimos y tengo la secreta esperanza de que a partir de esto todo vuelva a ser como fue. Como vos me enseñaste. Como tanto extraño que me cuentes. Esta noche a la hora de la cena, date una vuelta imaginaria por casa, así te sentas en la cabecera y nos damos el gusto de elevar una copa brindando por tu memoria, y por la gloria de la banda roja. La casaca que me metiste en el corazón y enseñaste a amar hasta el dolor.
...
   Terminó, madre de Diós, terminó...No es alegría lo que siento, mucho menos euforia. 363 días, 8760 horas, 210240 minutos después de aquel fatídico 26/J estoy de nuevo en el mismo lugar, plantado frente a la compu, con idéntico nudo en la garganta y angustia contenida, comprendiendo finalmente en este desahogo aliviador la verdadera magnitud de lo que es sufrir un descenso y la titánica lucha por defender las banderas pisoteadas por el malón. Fueron 26 sábados, 9 domingos, un viernes, un miércoles, y un martes en la B. Solo vos (que leés esto) y yo sabemos las que pasamos. 
   Estuvimos siempre. Ese martes lloviznoso ante Chacarita aguantando estoicos el debut. Fuimos con los 10000 ilegales a la popular en Mendoza. Nos retumbó el silencio en las tribunas vacías del Gasómetro. Copamos San Juan, Corrientes, Jujuy, Córdoba, Tucumán, Chubut, Catamarca, alborotadas por una camiseta. Reventamos todos los estadios y las mediciones de rating. Nos tragamos el sapo de las cargadas humillantes. Soportamos tapas de diarios mala leche. Oímos incrédulos como piojos resucitados nos cantaban que eramos de la B. Bancamos que Boca Unidos, Aldosivi, y Guillermo Brown nos saquen puntos sobre la hora. Perdimos ante Atlanta y Patronato de Paraná. Jugamos en el Raúl Conti de Puerto Madryn y en el Fragata Sarmiento de La Matanza. Festejamos golazos, maldijimos regalos defensivos, sacamos cuentas fecha tras fecha, nos copó una angustia insoportable, aprendimos nombres de jugadores desconocidos. Nos dorminos en el infierno tras la caída del Cementerio de los Elefantes y nos levantamos el domingo del día del padre resucitados gracias a la mano de Chacarita. Cruzamos a plena angustia esta larga semana previa hasta sacarnos el diablo de adentro con los goles (ya históricos) de Trezeguet... Me enorgullezco y me respeto por esta fidelidad. Solo pido que el domingo que volvamos a jugar en Primera, queridos amigos, todos los riverplatenses juremos  recordar todo lo que padecimos para parir esta cosa a la que llamamos felicidad.
   Y seguiremos siendo River. El River de siempre, el millonario, el más grande por lejos. No se nos caerá ningún anillo cuando comenzemos a contar todos los Torneos de Primera, Las Libertadores, La Intercontinental, La Supercopa, La Interamericana, y ahora, el Torneo de la B, a simple vista, el título más difícil de nuestra historia.
   Quisiera rubricar este drama con final feliz, con una sola frase. Solo una. Aquella que fue expresada en momentos aciagos y que sirvió como punta señera para alumbrar la esperanza de la llegada de buenos tiempos. Una frase que sirva de lección y escarmiento, y se nos tatúe a fuego en la mente y el corazón, al convocar la memoria a todos los responsables de nuestra caída y a todo lo que penamos en pos de la reconstrucción que nos debemos.
Señoras y Señores... Nunca más.
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sábado, 16 de junio de 2012

PUÑAL AL CORAZÓN

Patronato (Paraná)  1 - 0  River Plate
B Nacional 11/12 - 37° fecha
Cementerio de los Elefantes - 16/05/12
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PATRONATO: Bértoli; Graciani, Andrade, Boggino y Márquez; Guzmán, Pereira, Bustos, Urresti y Acosta; Quiroga. Posteriormente Casado, Torres y Roda. DT: Marcelo Fuentes.
RIVER PLATE: Vega (5); Ponzio (3), Maidana (4), Ramiro Funes Mori (4) y González Pírez (4); Aguirre (4), Cirigliano (4) y Ocampos (3); Domínguez (4), Cavenaghi (5) y Trezeguet (4). Luego  Villalva (4), Rogelio Funes Mori (4) y Bou. DT: Matías Almeyda.
GOLES: Leonardo Acosta (PAT) 7 pt.
ARBITRO: Pablo Lunati -bien-.
ROJAS: Ignacio Boggino (Patronato).
MAN OF THE MATCH: Sebastián Bértoli (Patronato).
RESULTADO MORAL: Patronato 1 - River Plate 1.

Posta que ahí parado el arco se achica. Posta que los 11 metros parecen el doble cuando uno toma distancia y espera la orden. Al Chori se le deben haber cruzado 30 ideas distintas en la tensa espera. Eligió la que tal vez todos hubiésemos elegido. Bomba al medio. Bértoli razonó con pericia al comprender que no era momento para sutilezas. Se la jugó a esperar paradito y ganó. Lamentablemente. Dicen que fallan penales quienes los patean. Pobre Chori de haber pifiado justo ahora. De todas formas el penal es apenas la arista más saliente de una tarde tortuosa en Santa Fe. Antes de ese trompazo al mentón hubo 87 minutos saturados de miedo y de presión (y depresión), al ver el objetivo cerca y no saber como alcanzarlo.
   Y claro que duele. Duele todo. La cara roja de la bronca. Las palabras atoradas en la garganta. Los ojos atajando la inevitable descarga. Las preguntas sin respuesta. El silencio más dramático ante esta tortura inexplicable. Duele dejar pasar una nueva chance. Duele la retirada llena de hastío de un pueblo desilusionado. Duele la flagrante involución futbolística de un equipo que, en su intento de hacer todo, acaba no haciendo nada.
   Patronato no experimentó mucho en su táctica anti-River. 4-4-2. Poco espacio, mucha marca, un despliegue sobrehumano, y una notable efectividad para dar el golpe. Contó con la enorme colaboración de un millonario entregado a un quilombo psicológico brutal. Calamitoso en defensa, a medias tintas en la mitad y a la buena de Dios en el ataque. Sin el pulso firme en un técnico al que al precario armado táctico inicial, rara vez le suma habilidad en la muñeca para torcer el rumbo a tiempo. Luego del madrugador gol de Acosta, hubo varias chances claras que hicieron soberbia la figura de Bértoli. En el complemento la mente se nubló por el apuro y el miedo escénico. El penal a Funes Mori llegó cuando la batalla estaba perdida y su despilfarro volvió a apuñalar con una daga fría, el tajeado corazón del país millonario.
   Imagino la semana. La paz inexistente. Los rumores apocalícticos. Los buitres sobrevolando. El juego del fin de semana. Con punta o sin punta, habrá que ganarle a un adversario que vendrá chivo e incentivado. Deberemos poner la oreja en el auricular y rogar por una mano externa. Viviremos angustias conocidas al compás del morbo forastero por gozar de nuestro padecimiento. Deberemos ser -como sea- dignos de nuestra historia para ponerle fin a este viacrucis interminable.

lunes, 11 de junio de 2012

SABOR A ASCENSO

River Plate  2 - 1  Boca Unidos (Corrientes)
B Nacional 11/12 - 36ª fecha.
Estadio Monumental  - 10/06/12.
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RIVER PLATE: Vega (7); Maidana (4), González Pírez (4) y Ramiro Funes Mori (4); Sánchez (5), Cirigliano (6), Ponzio (5), Domínguez (6) y Villalva (5); Cavenaghi (4) y Trezeguet (6). Posteriormente Aguirre (5), Ocampos (6) y Rogelio Funes Mori (7). DT: Matías Almeyda.
BOCA UNIDOS: Sessa; González, Donatti, Moisés y Baroni; Danelón, Sánchez Paredes, Babak y Ríos; Visconti y Núñez. Luego Retamar, Fredrich y Ferreyra. DT: Darío Ortíz.
GOLES: Lucas Ocampos (RP) 31 st. Elvio Fredich (BU) 36 st. Rogelio Funes Mori (RP) 42 st.
ARBITRO: Carlos Maglio -regular-
MAN OF THE MATCH: Rogelio Funes Mori (River Plate)
RESULTADO MORAL: River Plate 2 - Boca Unidos 1.

- No se puede sufrir tanto.
Parece mentira como ese reloj que antes disparaba hacia adelante sin control, ahora gotea sus segundos con una parsimonia exasperante. Y uno empuja las agujas preso del miedo, frunce con cada atisbo de ataque adversario, se desangra por dentro conteniendo esta turra angustia, que mezclada con el apuro y la inoperancia que ven tus ojos, son un coctel mortal para el maltrecho corazón. Termina River. Gana River. Se desahoga River. Es un estallido preso de un desespero nunca vivido en nuestra historia. Y acá estamos, riendo por no llorar, sabiendo que la meta está cada vez más cerca, concientes de que a este ritmo, tendremos 15 años menos de expectativa de vida.
- El equipo más ingenuo del mundo.
Hay una palabra del diccionario que este River no conoce: Inteligencia. Out de lo conceptual y la lógica. Se apura, tropieza, sucumbe al murmullo y al cantito. Va ciego y sin plan a que el talento le gane al orden. Y a veces no puede. Atropella, rebota y juega a inmolarse ensanchándole los caminos de la réplica a rivales pillos e hipermotivados. Corrientes perdonó a la banda tres veces con delanteros llegando al gol solos en el área chica. Cuando parecía derrumbado en su moral tras un empate regalado por una defensa que -ya ni siquiera marca mal- no marca, revivió entre los nervios gracias a una pincelada maestra de Trezeguet para el remate poderoso y memorable del Mellizo delantero que estremeció la red de la Figueroa Alcorta, y le devolvió la razón de ser a medio país.
- La guerra interna.
Lo que a los 5 minutos es "vamos que ya llega", a los 20 se transforma en "Hay que poner, River!!!", y luego pasa a ser un "Movete, dejá de joder", para derivar luego en el "Jugadores, la c... de su madre". Entender al hincha es entender un sinsentido que ha acumulado años y años de frustraciones. No por eso todo se le perdona. En la cancha y en las tribunas, los rumores devenidos en furia resultaron un auténtico salvavidas de plomo para un equipo sobrepasado por la obligación. Con un año de tortura sobre el lomo y a dos fechas del epílogo, casi todos hemos entendido el valor gigante de lo que está en juego, pero no son muchos los que han acertado con la manera justa de jugarlo.
- Sabor a ascenso.
El millonario jugó uno de sus peores partidos de la temporada, pero ganó -tarde pero seguro- la gran batalla psicológica que se debía. Triunfó porque la historia así lo quiso. Y ante los designios de la Señora, mejor no meterse. Yo escribo el título del post con los dedos cruzados, y consiente de que jamás hay que contar los pollitos antes de que nazcan. Sin embargo uno conoce esta sensación, este alivio, esa verdad no revelada, ese percepción tácita, esa inequívoca lectura de los hechos que indican que, ahora sí, la empresa parece encaminada a buen destino. Alivia y preocupa al mismo tiempo saber que solo River y nadie mas que River podrá lograr atragantar la ilusión por la que tanto ha (hemos) peleado, sufrido y merecido.

domingo, 27 de mayo de 2012

SOLDADO QUE HUYE...

Rosario Central  0 - 0  River Plate
B Nacional 11/12 - 35ª fecha.
Gigante de Arroyito (Rosario) - 27/05/12.
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ROSARIO CENTRAL: García; Ferrari, Peppino, Valentini y Pérez; Méndez, Alderete, Vismara y Gómez; Medina y Castillejos. Posteriormente Monje, Biglieri y Zarif. DT: Juan Antonio Pizzi.
RIVER PLATE: Vega (5); Maidana (5), González Pírez (6) y Ramiro Funes Mori (5); Sánchez (5), Ponzio (5), Cirigliano (5), González y Domínguez (7); Trezeguet (4) y Cavenaghi (4). Luego Ocampos (4) y Rogelio Funes Mori (4). DT: Matías Almeyda.
GOLES: No hubo.
ARBITRO: Germán Delfino (bien)
MAN OF THE MATCH: Alejandro Domínguez (River Plate)
RESULTADO MORAL: Rosario Central 0 - River Plate 0.

   Admito que he sido un cobarde... un cobarde, así de simple... Entonces no me pregunten porqué luego de una larga deliberación intima y argumentando una rara combinación de miedos, nervios, y cábalas extrañamente coincidentes, tomé la decisión de hacerle la vista gorda a la gran cita en Rosario. Aprovechando la escapada de fin de semana largo armé un profuso itinerario por el magnífico menú de paisajes que ofrece San Luis, con el suficiente tino para comenzar antes de las 11 de la mañana (hora de Instituto en Mendoza) y de terminar cerca de las 16 (hora del cierre de "el" partido). Deseché los relatos radiales y hasta las FMs de mala muerte con tal de permanecer abstraído de nuestra realidad, cosa que -comprobé luego- es absolutamente imposible. Desvié la vista de bares con teles prendidos, ignoré gestos de supuesta euforia o amargura. Reprimí hasta lo insoportable las ganas de preguntar por la suerte del partido. Miré la hora unas 3 millones de veces. Tal lo pactado, volví a las 16:20 a mi hostal en Potrero de los Funes. Prendí con nervios el televisor y me dispuse a oír una noticia que me haga replantear el mundo... 
...0-0 River... ("uy, putamadre")... 
...y al ratito... 
...1-1 Instituto... ("naa, no te puedo creer")... 
Con la vergüenza propia de un acto de cobardía recién asumido comprendí que "él" sábado, apenas era un ordinario sábado más, y me dispuse a escribir abochornado lo que ustedes ahora están leyendo.
    Pero no fuí yo el único cobarde del sábado por la tarde. Acomodados a una circunstancia nueva (el empate de La Gloria), River y Central evaluaron someramente sus intereses y concluyeron a la vista de todos y sin pudores que no convenía ir por un pleno de 3 puntos cuando con uno alcanzaba para que todo permanezca como estaba. Entonces se prepotearon de vereda a vereda, amagaron con el jab respetando considerable distancia, dispararon desde posiciones seguras en la trinchera con balas que no tenían ninguna posibilidad de dar en el objetivo. El cero cayó redondito en un partido sin matices y en el que River -muuuuuy apenitas- se avisoró mejor desde la pimienta del Chori Dominguez. Pero fue poco, demasiado poco para tanta expectativa dispensada.
   La sensación es ambigua. Incierta de convicciones. Central y River suponen que hicieron  un buen negocio, pero ...¿realmente lo hicieron?... Fueron soldados que huyeron para preparar las siguientes batallas. Tras el receso llegará un mini sprint de 9 metros de largo. Central se ha ganado el derecho de largar en la pole dos metros más adelante que el resto y es esa una ventaja considerable. River tiene tres vallas intermedias que superar (Corrientes, Paraná y Brown, duros pero sin nada por que jugar) e Instituto un duelo capital con Quilmes y otros dos tal vez menos riesgosos (Merlo y Ferro). 
   Todos saben que no pueden darse el lujo de fallar. Y mucho más que nadie River, quizá ahora así, un poco más consciente de las dimensiones catastróficas que podría tener su yerro.

domingo, 20 de mayo de 2012

TORTURA CHINA

River Plate  2 - 2  Guillermo Brown (P. Madryn)
B Nacional 11/12 - 34ª fecha.
Estadio Monumental - 19/05/12.
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RIVER PLATE: Vega (4); Vella (4), Maidana (5), Ramiro Funes Mori (6) y J.M. Díaz (4); Sánchez (6), Ponzio (5), Cirigliano (5) y Ocampos (5); Cavenaghi (6) y Trezeguet (5). Posteriormente Domínguez (6), Rogelio Funes Mori (5) y Villalva (6). DT: Matías Almeyda.
GUILLERMO BROWN: Pereyra; García, Caamaño, Stang y Villarino; Bottino, Fabio Giménez, Borzani y Benítez; Diego Giménez y Klusener. Luego Zanni, Acier y Rodas. DT: Darío Tempesta.
GOLES: Gastón Bottino (GB) 14 pt. Fernando Cavenaghi (RP) -tiro libre- 33 pt. Daniel Villalva (RP) 33 st. Hernán Zanni (GB) 45 st.
ARBITRO: Alejandro Castro -bien-
MAN OF THE MATCH: Gastón Stang (Guillermo Brown).
RESULTADO MORAL: River Plate 3 - Guillermo Brown 1.

Las malas continuas nos han preparado para todo. O casi todo. Baqueano en gambetear pálidas, uno ya se da maña para tratar de encontrarle palabras a los reveses, argumentos a las desdichas, razones a la tristeza. Pero creanme que a este empate 2-2 (de local, ante este rival, luego de un dominio abrumador, a los 45 del segundo tiempo, y con un tanto de contra) me deja el casillero de las explicaciones en el más absoluto de los vacíos. A veces una buena puteada al aire o un par de piñas bien dadas a la mesa ahorran varios minutos de reflexión buscando de gusto darle forma al sin sentido.
   Ante Guillermo Brown, River volvió a padecer en carne propia sus dos principales defectos: Abrir los partidos, y cerrarlos después. Luego del shock que significó el golazo de Bottino, el millonario serenó como pudo sus ánimos y machacó con persistencia una defensa chubutense que siempre estuvo a punto de trastabillar pero pocas veces lo hizo. Fue un concierto de goles errados. En el complemento, la banda apoyó el taladro y martilló persistentemente hasta agujerear la pared con el gol de cabeza de Villalva. Puerto Madryn quedó out, inferior en tecnico, golpeado en lo moral, fusilado en lo físico. Estaba super bien, era justicia. Ahora, si alguien es capaz de explicar como puede ser que en el descuento te sorprendan de contra y te dejen con la boca abierta asi de grande, que lo haga. Yo no puedo.
Hoy en día ver a River es insalubre, acorta la expectativa de vida. Hay mucha rabia contenida por un nudo en la garganta. Bronca contra todo. Por las cosas que se empecinan en no salir, por este perro torneo de locos, por las propias inocentadas que nos flagelan, por la manada de elefantes que nos ha orinado, por ser mucho más y no poder saber demostrarlo. Con esta mala onda a cuestas a causa de un empate fuera de planes y portando una mochila de 200 kilos de presión, deberemos ir afuera a un duelo capital con el Canalla. Habrá un peligroso fuego cruzado en Rosario. Salir indemne tal vez allane el camino hacia la ansiada meta, pero volver con una mala herida, quizá lesione de muerte a esto que todavía insistimos en llamar ilusión.

domingo, 13 de mayo de 2012

LA MEDIA MILLONARIA

Atlético Tucumán  2 - 4  River Plate
B Nacional 11/12 - 33ª fecha.
Monumental José Fierro - 12/05/12.
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ATLÉTICO TUCUMAN: Dei Rossi; Fondacaro, Marmol, Barone y Galíndez; Salvatierra, Zárate, More, Barrado y Longo; Pizzicanella. Posteriormente Iuvale, Martínez y Barrionuevo. DT: Juan Manuel Llop.
RIVER PLATE: Vega (4); Vella (4), Maidana (5), Ramiro Funes Mori (5) y J.M. Díaz (4); Sánchez (6), Cirigliano (6), Aguirre (4) y González (7); Cavnaghi (6) y Trezeguet (9). Luego Domínguez (7), Ocampos (5) y Villalva. DT: Matías Almeyda.
GOLES: Carlos Fondacaro (ATL) 7 pt. Cesar González (RP) 30 pt. David Trezeguet (RP) -penal- 36 pt. David Trezeguet (RP) 22 st. Deivis Barone (ATL) 38 st. Carlos Sánchez (RP) 40 st.
ARBITRO: Alejandro Toia -regular-
MAN OF THE MATCH: David Trezeguet (River Plate)
RESULTADO MORAL: Atlético Tucumán 1 - River Plate 3.

Y así de pronto, todo volvió a ser como era, como nunca debió dejar de ser, como queremos que vuelva a ser por siempre. En 30 minutos, JM Diaz jugó con Cavenaghi, que jugó con Maidana, que jugó con Vella, que jugó con Maidana, que la dio a Trezeguet, que la dio a Sánchez, que pasó a González, que pasó a Cavenaghi, que tocó de nuevo al Maestrico, que tocó finalmente a la red. Así siempre fue el famoso River Plate. Conocimos la gloria por acciones como esta. Síntoma de tiempos aciagos, hoy solo fue un rato y en cuentagotas, apenas alcanzó para liberarnos las muñecas de las esposas de un partido que amenazaba con mandarnos directo al calabozo.
   El millonario que visitó Tucumán fue un equipo al que la gula por la victoria a veces le generó atracones evitables. Dormido en el inicio, trató de amoldarse como pudo a la presión dispuesta por los volantes Decanos y a un campo de juego que hacía saltarín el balón. Pero River ahuyentó los fantasmas velozmente con la vieja e imperecedera receta de jugar. Lúcido el Maestrico, sobrio Cavenaghi, brioso Sánchez, determinante Trezeguet, con ellos la banda plantó pié en terreno contrario y lo inclinó con el peso de su abismal diferencia de categoría. Dueño de espacios, provocó estragos que se profundizaron con el galope fresco del Chori en el complemento, autor de una enorme jugada personal que antecedió a la delicada definición de Trezeguet para el tercero que definió el pleito, mas allá del mínimo atisbo de reacción tras el descuento de Barone, abortado presurosamente con ese bombazo lejano de Carlos Sánchez.
   Enfocado en el objetivo de los puntos, River necesitó afinar su juego para imponerse y mostró personalidad para no caer en el desespero tras un comienzo pifiado. Buena señal. Con el balón y la iniciativa en su poder ofreció un amplio abanico de posibilidades para jugar, facilitadas por la aptitud para el toque de todos sus hombres de ataque y por un adversario de piernas muy rudimentarias. Pulió para exhibición un triunfo cristalino y puro, que no obstante, no disimula la basura oculta bajo la alfombra de una defensa gelatinosa, con zagueros que pierden en el aire mas de lo recomendado, laterales dormilones a la hora de cerrar en los centros cruzados y un arquero cada vez más atornillado y que solo ataja las que le pasan cerca.
Allá al fondo alcanza a verse la línea de llegada. Palo y palo hasta el final en una carrera épica y exitante como jamás vivió el ascenso en su historia. Tienta sumergirse en el mar de los números y las hipótesis sumatorias. No son pocos los que afirman que con la media inglesa se está seguro en uno de los dos lugares. Desconfio. Opinaría apegarnos a rajatabla a la media millonaria para mantenernos a salvo. ¿Que cual es la media millonaria?: Tres puntos en casa, y tres puntos afuera.

domingo, 6 de mayo de 2012

UN POCO DE GOL FRANCES

River Plate  1 - 0  Gimnasia y Esgrima (Jujuy)
B Nacional 11/12 - 32ª fecha.
Estadio Monumental - 05/05/12.
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RIVER PLATE: Vega (5); Vella (4), Maidana (6), Ramiro Funes Mori (6) y J.M. Díaz (6); Sánchez (3), Ponzio (6), Cirigliano (8) y González (5); Cavenaghi (5) y Trezeguet (8). Posteriormente Ocampos (7), Domínguez (7) y Rogelio Funes Mori. DT: Matías Almeyda.
GIMNASIA JUJUY: Cavalotti; López, Paez, Sebastián Díaz y Sanabria; Chitzoff, Ramasco, Rodríguez y Ferreyra; Magno y Delorte. Luego Arraya, Soto y Luna. DT: Mario Gómez.
GOLES: David Trezeguet (RP) 22 st.
ARBITRO: Diego Ceballos -bien-.
MAN OF THE MATCH: David Trezeguet (River Plate)
RESULTADO MORAL: River Plate 2 - Gimnasia (Jujuy) 0.

Que desahogo!!!.
La boca grande, completa de gol, la vena inflamada, la sangre hirviente, la carrera por la linea, el índice al cielo girando para que lo vea todo el estadio. El corazón del goleador que se expande hacia el amor de un hincha ahora liberado. La noche se hacía nervio y contractura a eso de los 22 del complemento. Habíamos pasado por las mil formas de la impotencia cuando de pronto el dique que contiene tanta pasión por fin cede y el torrente se desboca. El Chori driblea por derecha, centra perfecto haciendo que el esférico se aleje con cada metro recorrido de la salida atolondrada del arquero. Trezeguet va arriba con la imponencia de la mismísima Torre Eiffel, le gana a Chitzoff y a toda la mala onda y marca un gol que se celebra con desesperación. Es goleador no solo quién anota muchos goles, sino el que los hace en los momentos importantes. David sabe de prólogo a epílogo el manual del nueve, su tanto a Jujuy vale su peso en oro, tanto como la decisión iluminada del que pensó en su nombre como refuerzo de mitad de temporada.
Que tortura!!!.
River juega frente al Lobo jujeño, frente a River, frente al fierro en las piernas, frente a su gente murmurante, frente al morbo de medio país haciéndole fuerza en contra, frente a una prensa maliciosa. Hay un dominio sostenido y a voluntad pensando en que el gol en algún momento llegará. Pero no llega. Gimnasia tiene pocos y muy pobres argumentos para salir indemne pero agiganta su aguante conforme los minutos corren y el cero (por obra de su arquero y de la suerte) sigue zafando. Almeyda mueve fichas y acierta un pleno. Dominguez jugando donde tiene que jugar y Ocampos filoso abriendo brechas por derecha son demasiado para tanta humildad adversaria. La noche explota en la cabeza de Trezeguet, para dormir y morir luego bajo la suela de Ezequiel Cirigliano, el valiente bastonero del mediocampo millonario, como justa metáfora de una nueva consagratoria labor.
Que ilusión!!!. Que Incertidumbre!!!.
Falta tanto... pero falta tan poco. Quedan 3 partidos adentro que habría que asegurar, y 3 visitas al interior donde 6 o 7 puntos son tan importantes como no perder en Rosario, el verdadero cuello de botella de todo este entuerto. Pero pensar mucho es un lujo que River no puede otorgarse. Más allá de algún hipotético repunte o recaída de Instituto y Central, en la cancha la historia es clara: Si está tranquilo y lúcido, River puede -y debe- ascender. Afuera, donde todo se cocina a fuego fuerte, es clave evitar caer en los arrebatos de la tensión y en los pecados de la impaciencia. Un apoyo irrestricto como hasta ahora, épica ejemplar de una grandeza incomparable, allana el camino y aliviana la carga.

lunes, 30 de abril de 2012

COCODRILO QUE DUERME...

Aldosivi (Mar del Plata)  1 - 1  River Plate
B Nacional 11/12 - 31ª fecha.
Estadio José María Minella - 29/04/12.


ALDOSIVI: Campodónico; Roselli, Furios, Cajaravilla y Zunino; Vega, Briones, Blanco y Malcorra; Giglio y Piñero da Silva. Posteriormente Aguirre, Seccafien Y Villalba. DT: Fernando Quiróz.
RIVER PLATE: Vega (4); Sánchez (5), Maidana (5), Ramiro Funes Mori (5) y J.M. Díaz (5); Ponzio (5), Cirigliano (7), González (6) y Domínguez (5); Cavenaghi (5) y Trezeguet (6). Luego Ocampos (5) y Rogelio Funes Mori. DT: Matías Almeyda.
GOLES: Alejandro Domínguez (RP) -penal- 16 st. Matías Gigli (ALD) 39 st.
ARBITRO: Pablo Lunati -bien-
ROJAS: Agustín Briones (Aldosivi)
MAN OF THE MATCH: Iván Furios (Aldosivi)
RESULTADO MORAL: Aldosivi 0 - River Plate 1.

Existe una palabrita que comienza con "bol" y termina con "udo". Eso es lo único que no se perdona. Podrás ser arriesgado, temeroso, pensante, irracional, ingenuo, expeditivo, irresoluto, hasta incapaz. Pero jamás eso. A los 39 del segundo tiempo ocurrió lo que todo Aldosivi soñaba que pase, lo único que podía generarle a River algo parecido al temor: Un tiro libre en tres cuartos de cancha. Cayó un bochazo rutinario al corazón del área. Uno la peinó a duras penas, otro de espaldas la devolvió al medio como pudo, y un tercero la mandó a la red con un salto cortito solo! en el área chica. Pellizcame, por favor. El muerto en vida que resucita con tu propio masaje cardíaco. Una vez más el cocodrilo se ha dormido... y ya es cartera.
River Plate hizo un partido correcto en Mar del Plata. Ni bueno, ni muy bueno, ni grandioso, ni deplorable. Correcto. Enormemente superior desde lo técnico individual, manejó a rienda corta los vaivenes del cotejo tanto en los pasajes densos en los que el gol no llegaba, o cuando -tras el penal de Domínguez y la expulsión de Briones- dispuso de balón y espacios para hacer y deshacer a discreción. El problema fue que ni hizo ni deshizo. Prefirió mover el balón de banda a banda queriendo apurar así el reloj, en lugar de ir y liquidar a un adversario sangrante e indefenso. No es la primera vez que pasa y este error es (esta altura) imperdonable. El tiburón rogó por un centrito y se sacó la lotería sin siquiera haber comprado un mísero billete.
Vemos esfumarse en la noche las luces de otro tren que se escapa. Duele en el corazón que sea unicamente por culpa nuestra. Habrá que volver a cerrar filas y sortear con temple esta nueva confusión a la espera del siguiente tren que seguro llegara. Que este empate 1-1 (o mejor dicho, derrota 1-1) mueva las fichas correctas en la mente de este equipo y así pueda plasmar de una buena vez por todas la diferencia de categoría que tiene, y no nos vuelva a dejar en el borde de la locura con este despilfarro de chances que está comenzando a volverse peligrosamente crónico.

domingo, 22 de abril de 2012

JUSTO Y NECESARIO

River Plate  1 - 0  Instituto (Córdoba)
B Nacional 11/12 - 30ª fecha.
Estadio Monumental - 21/04/12.


RIVER PLATE: Vega (6); Sánchez (5), Maidana (6), Ramiro Funes Mori (6) y J.M. Díaz (6); Cirigliano (7), Ponzio (5), González (8) y Dominguez (5); Cavenaghi (7) y Trezeguet (8). Posteriormente Ocampos y Rogelio Funes Mori. DT: Matías Almeyda.
INSTITUTO: Chiarini; Damiani, Barsottini y Sills; Gagliardi, Videla, Fileppi y Canever; Encina, Dybala y Lagos. Luego Rebola, Coronel y López Macri. DT: Darío Franco.
GOLES: David Trezeguet (RP) 11 st.
ARBITRO: Carlos Maglio -mal-
ROJAS: Raúl Damiani (Instituto)
MAN OF THE MATCH: Cesar González (River Plate).
RESULTADO MORAL: River Plate 2 - Instituto 0.

Tuc-tuc / tuc-tuc / tuc-tuc... va rápido el corazón... Parece un día de superclásico, pero no lo es...Hago fuerza en vano por Deportivo Merlo, almuerzo mal, mastico apurado, evito la siesta, contesto disperso, renuevo cábalas olvidadas. Tuc-tuc / tuc-tuc / tuc-tuc... no lo puedo parar. Me entrego a las previas de una prensa que kerosenea el fuego, mando rezo, saco cuentas que solo redondean con 3 puntos ante Instituto, "el" rival de todos los rivales. Tuc-tuc. Suspiro. Tuc-tuc. Más nervios. Tuc-Tuc. zapping Barca - Madrid. Tuc-tuc. Es un compromiso con la historia...¿cuanto falta para que empiece?. 
Hay momentos que son irrepetibles. Hay trenes que paran una sola vez en el andén. Hay instancias que doblan el codo del destino. Instituto no solo supone un partido bisagra desde lo deportivo, sino que del resultado depende toda la paz interior del mundo River a mediano plazo. Por eso la carga, por eso los nervios... Uh no, la camiseta negra es mufa... o no lo es?... Faaa loco!, mirá lo que es la gente!.... Dale Maglio!. Dale viejo!. Dale River!...
Ponzio revolea a un blanquirojo al minuto y ve la amarilla. revana a otros tres más antes de la primera media hora pero Maglio (de patético y colaboracionista arbitraje) tiene decidido no complicarse la tarde. La Gloria arremete de movida buscando marcar terreno pero solo será un espejismo. Paulo Dybala (tan pibe que no da ni para insultarlo) yerra la única que tiene antes de ser deglutido por los centrales millonarios. River acecha. Es intenso. Se brinda entero. Chiarini justifica con creces el título de "mejor arquero del campeonato" ahogando goles hechos a Trezeguet y Cavenaghi. El primer tiempo se va sin siquiera aplacar un poquito de toda la adrenalina contenida.
   La providencia envía señales positivas en el retome. Ezequiel Videla (ese pulpo que juega en la mitad de cancha cordobesa) se lesiona y debe salir. Al ratito el que finalmente sale es el sol en el frío ocaso porteño. El Maestrico y Cavenaghi la arman por izquierda. Chiarini consuma otro milagro ante el remate del Torito, pero nada podrá hacer ante el reboteo maestro de Trezeguet. La pelota ingresa tras un viaje lento, infartante, cinematográfico. El grito es indescriptible, nacido de las víceras más profundas, tumbando miedos, desbordando causes de angustia, capaz de ahorrar meses de consultas al psicólogo. Tiempito después Instituto muere en vida. Maidana salva in extremis un cabezazo franco de Gagliardi con Vega vencido. Maglio completa su obra expulsando a Damiani a expensas del línea. Ya no volverán a inquietar por el resto de la tarde. El pitazo suena procedido por el catártico vamos!!! de 60.000 gargantas. Y sabe a música en los oídos.
River sabía que no tenía otra que ganar y ganó; Y lo hizo incluso debiendo haberlo hecho por más goles de diferencia. Sabía que para ganar debía intentar jugar y jugó siempre intentando. Con un plan acertado despintó al más pintado sacándolo de su patrón de juego. Exhibió una formidable labor del venezolano Cesar González, revelado como una nueva usina de juego claro, más la notable capacidad de Trezeguet para hacer siempre fácil lo difícil (golear, jugar de espaldas, tocar de primera, ganar de arriba), y la entrega y prestancia -no exceptuada de falencias- de un equipo que comprendió rápido y a tiempo la necesidad de jugar colectivamente para resaltar su brillo individual. 
Todavía falta una eternidad, pero si este es el famoso momento bisagra de la temporada, bienvenido sea... Lo estábamos esperando.

sábado, 14 de abril de 2012

ES LO QUE HAY

River Plate 2 - 0 Huracán
B Nacional 11/12 - 29ª fecha.
Estadio Monumental - 14/04/12.



RIVER PLATE: Vega (6); Abecasis (4), Maidana (6), González Pírez (6) y Vella (4); Sánchez (4), Ponzio (5), Cirigliano (6) y Ocampos (4); Domínguez (5) y Cavenaghi (5). Posteriormente Trezeguet (6), Cesar González (6) y Aguirre (6). DT: Matías Almeyda.
HURACÁN: Calviño; Machín, Ferrero, Hernán González y Tavio; Villaroel, Leiva, Battaglia y Bustos; Milano y Cámpora. Luego Villegas, Martínez y Yacuzzi. DT: Néstor Apuzzo.
GOLES: Hernán González (RP) -en contra- 12 st. Fernando Cavenaghi (RP) 36 st.
ARBITRO: Federico Beligoy -mal-
ROJAS: Alexis Ferrero (Huracán), Cristian Tavio (Huracán).
MAN OF THE MATCH: Ezequiel Cirigliano (River Plate)
RESULTADO MORAL: River Plate 1 - Huracán 0.

Hubiera preferido otra cosa. 4 goles hermosos para hacerle "shhhhh" a la rapiña multimedial. Una ostentación de toques bajo el coro de oles. Un convincente funcionamiento colectivo al servicio del lucimiento individual. Ojos repletos de fútbol al bajar las escalinatas. Hubiera preferido otra cosa, pero no. Habrá que conformarse con esta bola de nervios, esta pila de dudas y estos tres puntos extraídos con sacacorchos. Valen, claro que valen. A esta altura del partido es lo que hay.
Una bandera colgada en la platea Belgrano contextualiza el momento y alimenta la hoguera: "Ascender no es un mérito, es una obligación". Chocolate por la noticia. La presión es proporcional a nuestra grandeza y crece al tren del paso de las fechas y el panorama no se aclara. La pelota quema cuando el score no se abre, los espacios se achican conforme los minutos pasan, el murmullo sube su volumen in crescendo a la par de un equipo falto de ideas. Embocando ya la recta final de esta carrera la disputa tiene múltiples y fieros adversarios. Instituto, Quilmes, Central, el propio River, la obligación, la presión, el deseo, el miedo... Y no se sabe cual de todos es el peor.
En un partido con mucha carga, River encontró en pocos minutos una solución ajena a todos los problemas que por las propias no podía resolver. Tras un primer tiempo desesperantemente chato, el combo de "gol en contra de Hernán González + roja a Ferrero" destruyó el precario orden quemero y lo desnudó enterito en sus miserias, tanto que jamás volvió a arrimarse a la valla de Vega. También ayudó River, revitalizado con las variantes de Trezeguet y Cesar González, más el empuje propio de alguien que se está muriendo de sed. Dos sorbos muy oportunos saciaron el ansia, al menos por una semana.
River sigue descendiendo en su espiral futbolístico. No impone, no inventa, no seduce, no transmite. Sus buenas intenciones sucumben demasiado rápido al plan ríspido de los rivales y en esa vorágine juega con fuego -y con el resultado-. La vuelta de Cirigliano aportó más orden y criterio, aunque al mediocampo sigue faltándole el vértigo y la sorpresa que solo Aguirre (o tal vez el Maestrico) pueden aportar. No hay lógica que explique la ausencia de Trezeguet en el equipo titular. Su caso es aparte y solo comprensible desde la paz interna del vestuario y no desde las necesidades del equipo.
Ojalá Almeyda esté seguro de lo que hace.... porque a veces es muy difícil comprenderlo.
Los argumentos expuestos en las últimas fechas pueden parecen escasos como para contraponerlos ante la llegada del prepotente Instituto. Habrá que recurrir al talento que se sabe en algún lado está, y a los históricos poderes del pueblo y la camiseta, para doblar con éxito la peligrosa curva de La Gloria, y enderezar por fin la marcha en este camino de cornisa que se angosta cada vez más.

domingo, 8 de abril de 2012

PONGA JUEGO, RIVER, PONGA JUEGO

Atlanta 1 - 0 River Plate
B Nacional 11/12 - 28ª fecha.
Estadio José Amalfitani - 08/04/12.


ATLANTA:
Pellegrino; Quiles, Millán, Cherro y Resch; Mancinelli, Lorefice, López y Pasquini; Abel Soriano, Andrés Soriano. Posteriormente Guzmán y Ramirez. DT: Carlos López.

RIVER PLATE: Vega (7); Vella (3), Maidana (4), Ramiro Funes Mori (4) y J.M. Díaz (5); Sánchez (4), Ponzio (4), Ocampos (3) y Domínguez (3); Trezeguet (4) y Cavenaghi (3). Luego Aguirre (4), Villalva (5) y Rogelio Funes Mori. DT: Matías Almeyda.
GOLES: Fernando Lorefice (ATL) 34 pt.
ARBITRO: Fernando Echenique -mal-.
MAN OF THE MATCH: Lucas Mancinelli (Atlanta)
RESULTADO MORAL: Atlanta 2 - River Plate 0.

Hay millones de cosas básicas y fundamentales para comenzar bien algo que se emprende... Levantar la tapa del inodoro cuando se va al baño... poner pié en el embrague antes de meter el cambio... mirar a los costados antes de cruzar la calle... ganarle tu partido a Atlanta si pensás en el ascenso... y miles de pavadas así... ¿se entiende el concepto?.
Perder como se perdió ante el Bohemio no es obra de un accidente imponderable. Todo lo contrario. Es el claro resultado de una desidia que ya lleva varias fechas y que hasta aquí había sido cubierta por el dudoso biombo del resultado. Urge que el entrenador tome nota de esto. Que ordene sus ideas y sus prioridades, Que se serene o lo serenen. Comprenderá cuando lo haga que su nuevo sistema no va. En realidad nunca fue. Y si no va hay que cambiarlo. Caiga quien caiga. Sea quien sea.
La involución futbolística es notable. Mientras River reune nombres con cartel, la depreciación de su juego se ha acentuado en forma alarmante. No hay pase, no hay pequeñas sociedades, no hay desmarque, no hay tenencia, no hay punch. Ante este panorama Atlanta no se comió los mocos y planteó un juego inteligente maximizando sus acotados recursos en base a la asfixia en la zona central y su salida veloz en réplica. Tuvo -hay que decirlo- su día inspirado, y se ganó con total justicia un festejo para toda la historia.
No es conveniente hacer futurología aún con el azote ardiendo en el lomo. Falta demasiado como para hacerse mala sangre. No obstante, lo de esta tarde en el Amalfitani no debe ser tomado como llamado de atención más. Es una sonora voz de alarma que reclama cambios drásticos a corto plazo. Hay en juego muchas cosas más que un boleto de retorno a la máxima categoría.

sábado, 31 de marzo de 2012

GOLIAT TREZEGUET

River Plate 3 - 0 Ferro Carril Oeste
B Nacional 11/12 - 27ª fecha.
Estadio Monumental - 31/03/12.



RIVER PLATE: Vega (6); Abecasis (5), Maidana (5), Ramiro Fune
s Mori (6) y J.M. Díaz (5); C. Sánchez (5), Ponzio (5), Ocampos (6) y Domínguez (5); Cavenaghi (4) y Trezeguet (7). Posteriormente Villalva (6), Aguirre y Rogelio Funes Mori. DT: Matías Almeyda.
FERRO CARRIL OESTE: De Giorgi; Oreja, Martínez Montagnolli, Schunke y Marcos Sánchez; Pereyra Díaz, Zaninovich, Navarro y M. Acuña; Miranda y Salmerón. Luego C. Acuña y Aquino. DT: Carlos Trullet.
GOLES: Ramiro Funes Mori (RP) 32 st. David Trezeguet (RP) -penal- 36 st. David Trezeguet (RP) 39 st.
ARBITRO: Mauro Vigliano -bien-
MAN OF THE MATCH: David Trezeguet (River Plate)
RESULTADO MORAL: River Plate 1 - Ferro Carril Oeste 0.

La perla del final merece un encabezado de párrafo completo. A los 39 del complemento, los "quetejedi" ya han bajado de la garganta a su lugar natural. Un centro cae sobre el área de un Ferro desahuciado. Sin marcas en el vértice izquierdo, Trezeguet empalma de volea una pelota a la altura de su hombro. El remate es gol desde que parte y es un gol de los que no se olvidan. Un derechazo de cara externa con slice tenístico que describe una línea recta paralela al piso girando hacia atrás. Viaja lenta como si estuviera filmada por la cámara de Matrix y culmina allá arriba, más al ángulo imposible. El pobre De Giorgi nunca supo si lamentarse o aplaudir. Juega en el ataque de River un delantero clase A. Añejado como los vinos buenos, otorga su calidad de a sorbitos. Cada toque lo distingue. Cada gol lo agiganta. Cada ovación lo mete más en el corazón. El eterna duda de su físico dirá hasta donde llegará la historia de un ídolo que parece nacer.
Un detalle estadístico marcaba la previa del choque ante Ferro: En 14 de los 26 partidos jugados, el verde había mantenido su valla invicta. Cuando uno está urgido y nervioso, a veces, llamar al gol es como marcar un número de teléfono siempre ocupado. El tanto que más cuesta siempre es el primero y su tardanza determina el carácter del partido. Desde el vamos River supo que debía ir al frente por el gol, lo que nunca tuvo muy en claro fue cómo. Se encontró repetidamente con el "tu-tu-tu-tu" del otro lado hasta que, después de discar y discar sin ya mucha convicción, un "hola" lo devolvió a la vida. Llegó sucio y feo, arrancado entre varias piernas que se interponían, luego de un centro y mil rebotes, pero llegó. El desahogo tras el grito de Ramiro aún conmueve corazones.
Ferro vino con su ordenadito libreto metepata, y nos sacó canas verdes, como siempre ocurre cuando el trámite no se rompe. A esta altura queda claro que el nuevo sistema táctico no funciona demasiado y que si el andar de River se ha sostenido firme (remember victorias ante Chacarita, Desamparados, Deportivo Merlo) ha sido por obra y gracia de la inspiración de sus individualidades. Deberá el Pelado apoyarse en el valor moral de triunfos como éste para encontrar definitivamente la armonía entre el juego y las figuras. Con el Chori bajo y Cavenaghi lagunero, no es muy recomendable seguir invocando los favores del hasta ahora generoso San David.
La B Nacional ve avecinarse una línea de quiebre en el torneo. Hasta aquí River siempre ha estado de este lado de la cerca. En la previa de la zona caliente, antes que Instituto, habría que preocuparse por que Quilmes y Central no molesten más de la cuenta con un asalto a tierras de ascenso. Pero sobre todo, deberá ocuparse la banda, por limar las varias imperfecciones que no lo dejan todavía transitar aliviado. Ganando es el camino más corto (y mas tranquilo) para lograrlo.