
- El mejor: Juan Pablo Carrizo. El mismo que se fue. El mismo de siempre. Sobrio y ganador. Por momentos pareció invencible. Ganó solito varios de los 31 puntos obtenidos. Sus atajadas a Silvera, Leguizamón y Bareiro –todas para victorias- fueron milagrosas. Mención especial para Jonathan Maidana, Alexis Ferrero y Mariano Pavone.
- El peor: Carlos Arano. Acorde a sus antecedentes del montón. Flojo en ataque. Flojo en la marca. Cuando lo sentaron en el banco la defensa mejoró. Un berretín innecesario de Cappa. Rodrigo Rojas. ¿Qué será de ese paraguayito que sorprendió en el verano por su ductilidad?. Demasiado frío. Mas que frío, helado.
- La revelación: Erik Lamela. La última joyita de la cantera, poseedor de una zurda diabla y un talento distinto y desequilibrante, al que todavía falta pulir. Arrancó como volante por izquierda, pero fue de enganche cuando ofreció su versión mas osada y productiva. Adalberto Román. Era un desconocido y fue haciéndose un lugar (como buen paraguayo) a base de garra, corazón y juego aéreo. JJ lo mandó a la izquierda de la defensa y –junto a Maidana y Ferrero- construyó un bloque desacostumbradamente sólido en la zaga millonaria.
- Los históricos: Una de las imágenes de la campaña es la del Pelado Almeyda trabando con la cabeza en el final del partido ante Huracán. Recibido de ídolo y referente, su aporte fue clave en el primer tramo del certamen. Vital en la estructura moral del plantel y la hinchada. Un desgarro lo sacó 7 partidos coincidiendo con lo mas pobre de la campaña. Dejó la marca de su entrega conmovedora y una súplica unánime en el pueblo: Que juegue 6 meses más. Ariel Ortega. Su infantil expulsión ante Huracán abortó lo que había sido un muy buen arranque de temporada. Luego cayó en un pozo del que no salió. Tanto que su aporte fue más productivo viniendo desde el banco. Mas allá de su problema personal. Todos nos hemos dado cuenta de que Ariel ya no puede. Todos, menos él.
- Los refuerzos: Mariano Pavone. Una polenta de topadora. Vino lesionado y le costó entrar en sintonía. Suplió todo con un esfuerzo titánico casi siempre en desventaja ante los zagueros. En las fechas finales aparecieron los goles que prometió y sigue prometiendo. Jonathan Maidana venció rápido el preconcepto de haber surgido en Boca jugando con mucha solvencia y categoría. Parejo y regular, se metió para siempre en el recuerdo del hincha con ese cabezazo ganador en el superclásico. Walter Acevedo perdió rápido el puesto con Almeyda y Cappa no lo tuvo en cuenta. Jugando en tándem con el Pelado brindó un gran aporte en la parte final del año. Equilibrio, despliegue y pase seguro. Josepmir Ballón, humilde, silencioso, tímido, le costó aclimatarse al mundo River. En la segunda parte del torneo fue opción seguido a la hora de la variante. No desentonó. Leandro Caruso. Sus tres goles a Central Norte ilusionaron con la explosión del buen delantero que sabemos que es. Se quedó en promesas. Jugó muy poco y no hizo mucho para ganarse el puesto.
- Los técnicos: El principal error de Ángel Cappa fue la lectura de la realidad. Planteó una revolución cuando en River ni siquiera había fusiles. Desaprovecho el impulso de un gran arranque y se fue perdiendo en la nube de sus rabietas histéricas y las pocas respuestas de su esquema futbolístico. La formación de su último equipo en el partido ante All Boys, es la muestra del desconcierto en el que estaba metido. Juan José López llegó para apagar el incendio. Sinceró las metas y ordenó las fichas en sus respectivos lugares. Privilegío el orden a la fantasía y de esa formula llegaron los puntos que estaban escaseando.
- El peor partido: River fue muy superado por Vélez y Estudiantes. Pero el peor juego de todos fue ante All Boys en Floresta, por la indolencia y la carencia de rumbo. Una tarde aciaga que reavivó más que nunca los fantasmas tan temidos.
- Lo bueno: Los 31 puntos. El retorno en gran forma de Carrizo. La aparición de figuras jóvenes de verdadero nivel. El liderazgo de Almeyda. La reivindicación como ídolo riverplatense de JJ López. El desahogo ante Boca. El apoyo irrestricto del pueblo millonario en las 19 fechas.
- Lo malo: El karma de jugar mirando la tabla de los promedios. El fracaso de la gestión Cappa. Cierta tendencia de varios jueces a hacerse los giles cuando dirigen a River, con el bochornoso arbitraje de Beligoy en Mendoza a la cabeza. La actualidad futbolística de Ariel Ortega.
- Lo triste: La muerte del pibe Walter Paz en las tribunas de Vélez. Y el silencio posterior con el que –desde los medios y las dirigencias- se pretendió cubrir el hecho.
- La hinchada: El hincha leyó mejor que nadie la gravedad de la situación. Sumó paciencia en momentos álgidos y acompañó, como siempre, reventando estadios a lo largo del certamen. La recepción del equipo en el superclásico ante Boca, todavía eriza la piel.
- La dirigencia: En un estilo poco aconsejable, Passarella manda desde el silencio. Desde allí decidió echar a Cappa, y confirmar a JJ para el año que viene. Se sabe poco de lo que se hace –si se hace- para reparar el hoyo dejado por Aguilar. Seguimos esperando la mentada auditoría, que con cada día que pasa, suena mas a zaraza de campaña.
- El ruego: Ni título, ni Copa. Para el próximo semestre… otros 30.
















