Colón (Santa Fe) 1 - 1 River Plate
Torneo Inicial 2012 - 5ª fecha.
Cementerio de los elefantes - 02/09/12.
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COLÓN: Pozo; Caire, Alcoba, Raldes y Urribarri; Mugni, Bastía, Prédiger y Moreno y Fabbianessi; Curuchet y Gigliotti. Luego Ramírez, Gomez y Bernardello. DT: Roberto Sensini.
RIVER PLATE: Barovero (5); Mercado (5), Pezzella (5), Maidana (6) y Ramiro Funes Mori (5); Sánchez (4), Ponzio (6), Ledesma (4) y Cazares (4); Rogelio Funes Mori (5) y Trezeguet (4). Posteriormente Rojas (4), Aguirre (4) y Mora. DT: Matías Almeyda.
GOLES: Rubén Ramirez (COL) 24 st. Germán Pezzella (RP) 42 st.
ARBITRO: Néstor Pitana (bien)
MAN OF THE MATCH: Maximiliano Caire (Colón)
RESULTADO MORAL: Colón 1 - River Plate 1.
La mandó al área Leonardo Ponzio, mirando con ojos en la espalda, pensando en instantes donde es fácil nublarse. La estampida sabalera buscando el off side tardó una milésima en salir y le permitió a Germán Pezzella tener su noche inolvidable. El pibe (muy técnico, muy tiempista, muy soguero) controló y de una ajustició a Pozo. Fue el baldazo de agua que apagó el pequeño incendio, pero que no logrará despejar la humareda de dudas salientes de este empate.
Amén del contexto (un rival en racha favorable, un estadio siempre difícil), subyace en esta actuación de River un molesto gusto rancio que mixtura el desencanto por un equipo sin plan, y la impotencia de no adivinar certezas en el corto plazo. Podrá Matías Almeyda salir ante los periodistas y explicar porqué las cosas no salen. Pero la cuestión no es esa. Puede soportarse que se juegue mal siempre y cuando se juegue a algo. Pero es inadmisible que un equipo con ciertas aspiraciones deambule (sobre todo en lo creativo) a la buena de Dios desde el minuto cero al noventa. Lo más triste es que se está haciendo costumbre.
Demuestra hoy River un escaso amor por la tenencia del balón. Desde los defensores que revolean todo lo que les pasa cerca, pasando por el cuerpo de volantes incapaces (salvo Ponzio) del don de la paciencia, y llegando a los delanteros que, entre el apuro y la marca pegajosa, solo tocan de primera para posicionarse esperando el centro. Hay poca sorpresa, nula movilidad, pocos volantes rompen, pocos delanteros se desmarcan, casi nunca los laterales pasan al ataque con intención seria de daño. Así las cosas, el millonario es un autómata previsible que repite sus fórmulas ofensivas sin descanso ni solución. Es presa fácil si delante suyo hay un mínimo orden defensivo.
El juego del Cementerio coqueteó con las emociones, pero dejó a todas las almas en paz al llegar el silbato final de Pitana. Chocadores, corredores, protestones, Sabaleros y Millonarios se prestaron las iniciativas y los balones. El espléndido frentazo de Tito Ramírez encegueció de impotencia a un River que quedó tambaleando en el precipicio. El pase de Ponzio y la definición de Pezzella trajeron a nuestras huestes cierta calma para la semana, y tal vez, la demora de un serio replanteo sobre a que corno estamos jugando. Replanteo que -tarde o temprano- deberá darse.









